7 junio, 2021

El espíritu del mundo

de Lord Byron, Percy Bysshe Shelley y John Keats | Traducciones

Selección, presentación y versiones de Elena Preciado Gutiérrez.

 
El Romanticismo, la revolución artística del siglo XIX, inicia en Alemania y va permeando las mentes y expresiones del arte europeo. La libertad y la rebeldía se respiran en todas partes. Aparece un nuevo lenguaje literario basado en el sentimiento, en lo irracional y en la subjetividad del artista.

En Inglaterra, el movimiento empieza en 1798, cuando Wordsworth y Coleridge publican Baladas líricas (Lyrical Ballads, with a Few Other Poems). El máximo esplendor del romanticismo inglés llega con Byron, Shelley y Keats. Con ellos la literatura inglesa alcanza un nuevo nivel de introspección. Los tres murieron a corta edad, lejos de Inglaterra y tuvieron vidas dramáticas.

 

LORD BYRON (1788-1824)

LXXII

No vivo para mí, pero me vuelvo
Parte de todo lo que me rodea.
Las montañas generan sentimiento,
Tortura es el zumbido de ciudades:
Nada detesto en la naturaleza
Salvo ser eslabón de una cadena,
Verme clasificado entre criaturas,
Cuando el alma consigue así mezclarse
Con el cielo, la cumbre, los mares, las estrellas.

 
LXXII

I live not in myself, but I become
Portion of that around me; and to me,
High mountains are a feeling, but the hum
Of human cities torture: I can see
Nothing to loathe in Nature, save to be
A link reluctant in a fleshly chain,
Classed among creatures, when the soul can flee,
And with the sky, the peak, the heaving plain
Of ocean, or the stars, mingle, and not in vain.

 

PERCY BYSSHE SHELLEY (1792-1822)

El espíritu del mundo

Muy abajo del camino tormentoso de carroza,
Tranquilo como el niño cuando duerme,
Yacía un enorme mar oscuro.
Amplio y silencioso espejo ofrecía hermosa vista.
Las menguantes y pálidas estrellas,
La estela ardiente de fugaz carroza,
Y la luz gris de la mañana suave
Cuando tiñe lanudas a sus nubes
Que en sus pliegues acunaban infantil amanecer.
Volaba ilusoria la carroza
A través del cruel abismo del oscuro inmenso cóncavo,
Radiantes constelaciones por millones son teñidas 
Con sombras de colores infinitos,
Y ceñido con grande cinturón
De brillantes meteoros incesantes.

 
The Daemon of the World

Far, far below the chariot’s stormy path,
Calm as a slumbering babe,
Tremendous Ocean lay.
Its broad and silent mirror gave to view
The pale and waning stars,
The chariot’s fiery track,
And the grey light of morn
Tinging those fleecy clouds
That cradled in their folds the infant dawn.
The chariot seemed to fly
Through the abyss of an immense concave,
Radiant with million constellations, tinged
With shades of infinite colour,
And semicircled with a belt
Flashing incessant meteors.

 

JOHN KEATS (1795-1821)

Oh, estrella radiosa, ¿quién fuera tan constante?

Oh, estrella radiosa, ¿quién fuera tan constante?
No en tu esplendor nocturno, solitaria firmeza,
Observas desde arriba con párpado incesante
Como aquel eremita de la naturaleza
Las aguas que se mueven en clerical faena.
Viran costas humanas en una ablución pura,
Ves máscara caída, nueva, suave y terrena
De nieve en la montaña, sobre la gran llanura.
No, más aún constante, aún tan inmutable,
Me apoyo sobre el pecho maduro de mi amor
Y siento su caída, su crecer agradable,
Despierto para siempre con un dulce furor
Aún, aún, oír su tierno respirar
Así siempre vivir… o la muerte encontrar.

 
Bright star, would I were stedfast as thou art

Bright star, would I were stedfast as thou art—
Not in lone splendour hung aloft the night
And watching, with eternal lids apart,
Like nature’s patient, sleepless Eremite,
The moving waters at their priestlike task
Of pure ablution round earth’s human shores,
Or gazing on the new soft-fallen mask
Of snow upon the mountains and the moors—
No—yet still stedfast, still unchangeable,
Pillow’d upon my fair love’s ripening breast,
To feel for ever its soft fall and swell,
Awake for ever in a sweet unrest,
Still, still to hear her tender-taken breath,
And so live ever—or else swoon to death.


Lord Byron, Percy Bysshe Shelley y John Keats

Lord Byron / Londres, Inglaterra, 1788 – Mesolongi, Grecia, 1824. Considerado uno de los grandes poetas de lengua inglesa. Autor de obras fundamentales como Las peregrinaciones de Childe Harold, Manfredo o Don Juan, que dejó inconclusa. Luchó por la independencia griega y murió enfermo a los treinta y seis años.

Percy Bysshe Shelley / Horsham, Inglaterra, 1792 – Viareggio, Gran Ducado de Toscana, 1822. Poeta y ensayista de la llamada segunda generación de románticos ingleses. Autor de obras clave como «Ozymandias», «Alastor o El espíritu de la soledad», «A una alondra» y «La máscara de la anarquía», entre otras. Murió ahogado antes de cumplir los treinta años.

John Keats / Londres, Inglaterra, 1795 – Roma, Italia, 1821. Autor de una obra poética —marcada por la melancolía y la relectura de los poetas clásicos— que le valió un gran reconocimiento póstumo. Algunos de sus poemas más célebres son «Oda a Psyche», «Oda a un ruiseñor», «Oda a la melancolía» y «La caída de Hyperión: un sueño». Murió de tuberculosis a los veinticinco años.


Elena Preciado / Tapalpa, Jalisco, 1983. Traductora. Licenciada en Traducción por la Universidad Intercontinental (IUC) y Maestra en Pedagogía por la Universidad INACE. Miembro de la Organización Mexicana de Traductores (OMT) y de la Asociación Mexicana de Traductores Literarios (Ametli). Entre los autores que ha traducido figuran Honoré de Balzac, Alexandre Dumas, Guy de Maupassant, Gustave Flaubert, Jack London, Herman Melville, Saki y Charles Dickens.