24 junio, 2019

El cielo es sólo cielo

de Fabio Morábito | Inéditos

Escribo prosa mientras junto
valor para los versos,
escribo prosa para que los versos
se escriban casi solos,
escribo prosa como quien empuja
un buey por un cultivo.

Cuánta prosa para juntar
valor para los versos,
cuántas palabras con esfuerzo
llevadas al final de cada línea,
cuántos renglones rectos
por no saber salir del surco.

 


Subí a colgar las sábanas,
en la azotea estaba el cielo
y abajo me esperaba un libro.

Tenía prisa de volver,
pero se me abrió el cielo
como una página
y me olvidé del libro.

Me viene del cielo,
no de los libros, la certeza
de que el cielo es sólo cielo.

Me seca de todo residuo de Dios,
como el sol y el viento
secan las sábanas.

Miro cómo en ellas lo húmedo
se retira
y, secas ya, libres de Dios, se agitan.

 


Sus gruesas raíces
han salido al descubierto
y no permiten sentarse a su sombra.

Qué árbol es éste que crea su propia cerca
y por si fuera poco se defiende
con nidos de avispas.

Ha ampliado desmedidamente
su dominio y sus raíces
un día me tumbarán la casa.

Entonces dejaré que las avispas
me piquen
hasta volverme inmune a su veneno

y con la libertad que da el veneno
no añoraré la sombra de mis muros,
me arrastraré como raíz de ficus,

rama de flor de suelo
que de tanto alejarse
deserta del tronco

y no procrea hojas ni otras ramas,
no da fruto o cuyo fruto
es derruir un muro en su camino.

 


Tronco,
tú supiste desoír
mientras crecías
el llamado de las hojas,
que sólo necesitan una rama
para salir a lucirse.

Cuánto depende
de tu viaje de madera
en busca de un verde soñado,     
sin saber si las hojas
se iban a abrir allá,
donde querías llegar.

Cuánto depende a veces
de saber taparse los oídos
y seguir de largo, como tú,
desoyendo las salidas a la mano.

Por ti la sombra fue posible
y con la sombra
pudimos avanzar
siguiendo a nuestros guías, los árboles.



Fabio Morábito / Alejandría, Egipto, 1955. Poeta, ensayista, narrador y traductor mexicano. Es autor de los libros de poemas Lotes baldíos, De lunes todo el año, La ola que regresa y Delante de un prado una vaca, entre otros. Su obra ha merecido el Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer, el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes y el Premio de Narrativa Antonin Artaud. Recibió el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2018 por su novela El lector a domicilio.