9 noviembre, 2020

Cuando todo vuelva a la normalidad

de José Eugenio Sánchez | Inéditos

cuando los pobres se mueran y ya
y los ricos hereden y ya
o sea: cuando todo vuelva a la normalidad
y en el mar los peces se enreden en cubrebocas
y frascos de antivirales
y empaques de sopas instantáneas que se cocinan
en los borbotones de petróleo
o sea: cuando todo vuelva a la normalidad
y el cielo esté enrojecido de gases y partículas
y las aves en extinción se precipiten sobre animales en extinción
que se pudren sobre otros animales en extinción
como fiambres y jamones de un sándwich
o sea: cuando todo vuelva a la normalidad
y los pederastas reinicien sus actos rituales
los asesinos limpien sus armas con la saliva de sus víctimas
y consigan orgasmos con cadáveres y billetes
o sea: cuando todo vuelva a la normalidad
y andemos buscando amor drogas empleo deudas
o cualquier cosa que te haga sentir vital
o motivado para acabar con la existencia
los enemigos del poder seguirán furiosos porque no lo tienen
y los amantes del poder lo amarán tanto
imaginando que es un descubrimiento científico
ignorando que las moscas que nos zumban alrededor
nos huelen como una mierda apetitosa
o sea: cuando todo vuelva a la normalidad

(Del libro El manto de rocío sobre las flores
está asistido por un respirador mecánico)

 

fui de los que no alcanzó papel ni gel ni cloro ni lysol
ni cerveza ni despensas ni préstamos ni n95
pero alcancé el último pedazo de carne
en el asado que organizaron en el barrio
para celebrar que se aplanó la curva
y ahí vi al dealer con el que acababa de negociar minutos antes
lo saludé pero no me reconoció
entonces me puse el tapabocas
y exclamó sonriendo: ah eres tú
y yo también sonreí pero quizá no se dio cuenta

 

(Del libro El hipócrita contagio
de la felicidad insurrecta)

 

no necesitas de nadie para arruinar tu vida
(esa actitud es pretendidamente ingeniosa o sofisticada
pero es falsa como la obsesión)
por lo regular los problemas con las personas surgen por el nerviosismo
y no es porque seamos desechables
sino porque no hay espacio para eso
si nos morimos y nos pudrimos no hay lío
pero los popotes heredarán la tierra
(tu caca y la mía podrán ser útiles para el planeta
pero los popotes que solo sirven para agitar los hielos del gin tonic
o aburrirlos en un refresco
van a permanecer más que nosotros)
: al final el planeta se va a deshacer de lo que no le sea útil
y nos convertirá en un vanidoso vaho en el cosmos
y entonces ya habrá suficientes millones de años para que el vidrio
y el plástico y el unicel desaparezcan
o se transformen
y la tierra seguirá girando desorbitada
en el berrinche humano de intentar permanecer en alguna memoria
(aunque sea usb):
somos dinosaurios que se preocupan al ver directamente el meteorito que viene a aplastarnos
y seguimos creando expectativas en los demás
olvidando que nos encontramos mientras escapábamos de una explosión buscando calma
y que luego huiremos del incendio que provocamos
insultando agrediendo mutilando jodiendo difamando asesinado y erosionando
creyendo que nos estamos salvando

(Del libro El moco que sostiene
este virus se está secando)

José Eugenio Sánchez / Jalisco, 1965. Es poeta. Autor de los libros Jack boner & the rebellion (Almadía, 2014), Suite prelude: a/h1n1 (Toad Press, Los Angeles California 2011), Galaxy limited café (Almadía, 2011), Escenas sagradas del oriente (Almadía, 2009), La felicidad es una pistola caliente (Visor, 2004) y Physical graffiti (X Premio Internacional de Poesía de la Fundación Loewe a la Creación Joven, Visor, 1998). Fue Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fonca e invitado por el International Writting Program de la Universidad de Iowa, donde obtuvo el título de Honorary Fellow Writer.