1 octubre, 2018

Aniversario luctuoso

de Óscar de Pablo | Dossier

“A mis viejos maestros de marxismo
no los puedo entender
unos están en la cárcel
otros están
en el poder.”
Efraín Huerta


Varias semanas antes de morirse, ya don Presente estaba
bien podrido. Varias semanas antes, don Presente Toletes Toletano
exigía por el ano
represión, de la peste insalubre. Y fue la maldición, esa tarde de octubre, que marcaría su vida, el que su
  petición
fuera cumplida. “Había que estar demente –teorizaba Presente, en nombre de un futuro razonable y sumiso–   para manifestarse sin permiso
del Señor Presidente, ese pináculo de sabiduría –señalaba con dedo de Toledo
y voz de Lombardía– o bien ser un agente
de la CIA.” Y entonces llovió lumbre. Sí, pero no te espantes. Toda esa podredumbre
había empezado antes. Y fue un proceso suave y fue un proceso leve. Ya en el 59, perdónenme que insista, don   Presente Perpetuo y Solipsista, que siempre fue parejo y habló de corazón, le había echado la culpa a
  Demetrio Vallejo
de su propia prisión. Porque las leyes de la historia son, si las sabes leer, las del poder (si las sabes vender, que   es lo que cuenta). Ya en el año 40 ayudó a preparar, orador nato, el ambiente de ornato y el ornato del mal:   el ambiente moral
para el asesinato, según la norma al uso, del desterrado ruso
del futuro. Fue eficaz y fue duro. Ad maiorem Dei Gloriam, que se cumplan las leyes
de la Historia
aunque el mundo se queme. Y ya en el 36, le endilgaba a la joven CTM
un presente lechero del más pésimo agüero, una cruel satrapía pobre en principios, pero rica en ingenios, que   duraría milenios. Siempre quiso leer
las leyes de la historia como las del poder. Pero ¿murió realmente
don Presente? ¿O más bien, como un rey de la mitología, con la sabiduría
de los viejos tahúres, tras escuchar la voz de los augures, consiguió suprimir, para evitar su sino, a su hijo
  Futuro, que sería su asesino? Fue sabio pero duro, duro pero certero. ¿No seguimos llorando
al joven heredero? En cambio, Don Presente, ese padre amoroso y eficiente, con su amor selectivo y
  delincuente, libre de desengaños; don Presente, ese dios delictivo, después de 50 años, sigue vivo.


Óscar de Pablo Cuernavaca, 1979. Es autor de varios libros de poesía, entre los que destacan El baile de las condiciones De la materia en forma de sonido, así como la novela El hábito de la noche. Este año se publicaron sus volúmenes de divulgación histórica La rojería: Esbozos biográficos de comunistas mexicanos Las bolcheviques.