19 septiembre, 2022

Algo que no está en el paisaje

de Gabriela Aguirre Sánchez | Inéditos

 
Por primera vez vamos juntas al mar.
Celebras los puentes del camino,
sus colores y sus formas.
Y nombras el lago que agoniza,
las garzas que comen del espejo.
Veo tus dientes brillando al sol y al viento
porque sonríes para señalarme
algo que no está en el paisaje.

¿Qué es lo que me dejas ver del mundo
que nunca antes vi?
¿Por qué miro tus dientes o tus manos
y son el primer diente,
la primera mano que veo?

Recién nacida de ti abro los ojos
y encuentro pómulos y mejillas,
lunares
y líneas que parten por la mitad los dedos.
Descubro apenas el mundo,
el gris de la carretera,
la dilatación de tus pupilas
y la galleta que me pones en la boca.
He nacido.

Al deseo del mar,
a la medida de los kilómetros,
a los monosílabos que vienen de tu pecho.
 
 
 
El sonido de una cuatrimoto
se abre paso
entre los pedazos de conversaciones,
los colores de la vendimia
y los turistas orientales
con cámaras fotográficas.
El carnicero lleva un gran trozo de animal
en la parrilla.
El rojo de la carne
y el blanco de la grasa
me recuerdan que a pesar de todo,
la vida continúa.
 
 
 
Me miras y dices
que te gusta mi mano hecha puño.
Te pones a hablar de ternura
mientras el arroz se enfría
en un plato de flores gastadas.
A veces despierto con las marcas de las uñas
en la palma de la mano
—te digo.
 
 
 
No conozco la isla
ni las razones de tus padres,
pero cuando hablas me dices la tierra,
el agua, la orilla,
mi cuerpo flotando en lo inmenso y remoto.

 

Él amaba tres cosas en la vida:
las canciones vespertinas, los pavos reales blancos
y los mapas desgastados de América.

Anna Ajmátova

No cocina
porque siente que pierde el tiempo.
Pero le gusta el frío guardado en la gelatina
y el calor que habita en los espárragos
y en las alcachofas
cuando el aceite de oliva
les ha cambiado el color.
No cocina.
Pero le gusta mi comida,
la carne preparada por mis manos
y la lasagna gratinándose
en el horno eléctrico.
No le gusta ir al supermercado
ni los niños gritando en los carritos
cuando hacemos fila para pagar.
Prefiere regalarle al mundo sus esculturas,
el brillo del lápiz sobre el papel cuando dibuja
y la resina mezclándose con el agua.
 
 
* Poemas pertenecientes al libro La isla de tu nombre, publicado por VelizBooks.
 
 


Gabriela Aguirre Sánchez / Querétaro, 1977. Poeta. Doctora en Artes por la Universidad de Guanajuato. En 2003 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino con el libro La frontera: un cuerpo y en 2007 el Premio Nacional de Poesía Enriqueta Ochoa con el libro El lugar equivocado de las cosas. También es autora de La casa es una espora (2015), La isla de tu nombre (2017) y El lugar equivocado de las cosas, traducido al portugués y publicado en Brasil en 2021. Ha sido becaria del FONCA en dos ocasiones, del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Querétaro y del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes. Fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas, en el área de Poesía (2005 a 2007). Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 2018.