8 agosto, 2022

Acarreando carbón en el paraíso

de George Wallace | Traducciones

 

Versión al español de María Del Castillo Sucerquia

 

Lo que salva a un hombre

Hablar no cuesta nada, lo que salva a la mayoría de los hombres de sí mismos es su devoción a las herramientas que llevan; la constancia de una broca en un clima incierto, el aserrín en el pelo, una engrapadora o un balde de yeso de cinco galones bien conservado.

Incluso después de una larga noche bebiendo cerveza y fumando cigarrillos, incluso después de tirar al vacío más dinero del que debería tener en la pista, lo que salva a un hombre son las herramientas que conserva en buen estado.

Por la mañana, el brillo de la luz del sol en la placa de una sierra lubricada cuando todo lo demás se ha desvanecido, la suave acción dentro de una caja para ingletes después de una larga noche durmiendo sin dormir, al lado de una mujer que ahora se ha convertido en un misterio para él.

Más que el empuje de sus manos, más que la geometría de su ojo, más que el agarre seguro de una navaja con que marca paneles de yeso, lo que salva a un hombre es el cuidado que le da a sus utensilios de trabajo;

el credo de las herramientas lo conoce mejor que su propia lengua, mejor que la confianza que deposita en los sagrados textos de molde, configuración, figura, forma. Mejor que su mejor juicio, colocar ventanas ajustadas, como se instaura el anochecer, con una sierra recíproca bien templada;

más que una brigada de hombres sin manzanas podridas, más que la promesa de su propio cuerpo, más que un lugar de trabajo libre de basura, escombros, barahúnda, inesperados movimientos por encima de la cabeza;

incluso más que el carpintero novato, con un nuevo par de botas de trabajo, grabando pedidos para el almuerzo en un 2 x 4 con el extremo corto de un lápiz, más que la vida misma o su propia y dudosa sexualidad; sin conversación que se desperdicie o amargura que lo distraiga;

con la devoción a las herramientas de su oficio, con la confianza en su promesa regreso, la fe para poner todo su peso en un esfuerzo honesto, para ascender, peldaño por peldaño, a elevaciones asombrosas;

para cortar y unir, para ir hombro a hombro con enmarcadores y fabricantes a pesar de sus extrañezas y limitaciones.

honrar el evangelio de un conglomerado de curvas francesas (pueden ayudar a suavizar la geometría del mundo rectilíneo) es ser un niño que honra el inocente movimiento de una mariposa en un terreno baldío.

una buena escalera salva a un hombre de sí mismo
—sierras tronzadoras, limas, vigas,
tornillos largos que se adaptan a los hangares
o una varilla de rosca completa.

 

What Saves a Man

Talk is cheap, what saves most men from themselves is their allegiance to the tools they carry, the constancy of a drill bit in uncertain weather, the sawdust in their hair, a staple gun or a five gallons plaster bucket well-kept.

Even after a long night drinking beer and smoking cigars, even after tossing more money into the void than he ought to have at the track, what saves a man are the tools he keeps in good condition;

The gleam of morning sunlight on a lubricated sawplate when all hope else has faded, the smooth action inside a miter box after a long night sleeping flat and dreamless beside a woman who’s become a mystery to him now.

More than the impulse of his hands, more than the geometry of his eye, more than the sure grip on a flip knife he owns, scoring drywall, what saves a man is the care he takes for the instruments of his work;

the creed of tools he knows better than his own tongue, better than the trust he places in the sacred texts of cast, configuration, figure, form, better than his own best judgement; fitting windows snug as dusk with a well-tempered reciprocating saw;

more than a crew of men with no bad apples, more than his own body’s promise — more than a worksite free from litter, debris, excess vibration, unexpected overhead movement;

even more than the rookie carpenter in a new pair of workboots etching lunch orders on a 2 x 4 with the stub end of a pencil, more than life itself or his own suspect sexuality, no wasted conversation or bitterness to distract him;

with loyalty to the tools of his trade, with confidence in their loyalty back — the faith to put full weight into honest effort, to ascend, rung by rung, to astonishing heights;

to cut and to join, to go shoulder to shoulder with framers and fabricators despite their strangenesses and limitations.

to honor the gospel of a hefty set of french curves (they can help soften the geometry of the rectilinear world) is to be a child in an empty lot honoring the innocent movement of a butterfly.

a good ladder saves a man from himself —
crosscut saws, rasps, sandwich beams,
really long screws to fithangars with,
or a full-threaded rod.

 

Acarreo de carbón en el paraíso

nos lo exigiste, moldeaste nuestras lenguas para bregarlo así, este es nuestro idioma, no conocemos otro, siendo obedientes, trabajadores y patriotas, nos lo pusiste, con aleluyas y encantos, amenazando, negando, engatusando, tú y tus agentes, nos engancharon con él, nos atraparon, nos enjaularon, nos dieron al por mayor. Llenaron nuestras fosas nasales con él cual especias exóticas, como a presas exóticas, y todo aquello no era un gran precio para nosotros por cabeza. Pero adoctrinados, listos para servir, nosotros los prescindibles, nosotros los necesarios, para hacer andar la maquinaria, nosotros los muchos como tanto combustible para el fuego

en el valle de kanawha y la colina de allegheny, bajo el verde mar de irlanda, en las profundidades del serpenteante ruhr o en los vastos campos de la alta silesia

blandos como la turba o duros como la antracita, revestidos de lana o pieles de animales; este rosario de sudor y hueso, moneda pobre, esta religión material y negra nube que se levanta. Nosotros los sirvientes y los sumisos, columna vertebral de una nación, nosotros los consumidos y los Maldita sea, para quienes fue como un libro de oración común. La máquina hizo señas y llegamos corriendo, y la electricidad se generó y el motor funcionó, bramó el hollín como nosotros al correr, hasta que tosimos y nos detuvimos al final del día

agotado otro día de trabajo mortal, agotado, remoto. Nosotros los vivos, embriagados hasta el fondo del amargo brebaje, ¡nosotros los vivos!, arruinados con el humo del alcohol y la coca, entre las locuras y los peligros del trabajo. La inútil resistencia, el resentimiento de una ofensa condenable —una existencia destartalada—. Apaga la luz del pasillo, mantén la boca cerrada, tal vez la policía deje de patear la puerta abajo

y, sobre todo, la lluvia en otoño

mientras, nosotros, lamemos nuestras heridas, acostados en nuestras camas, miramos las estrellas; tontos, francos y leales, animales humanos, ¡preguntándonos! Padre nuestro que estás en los cielos, por encima de todos los demás dioses brillantes y distantes, habiendo sido hechos a tu imagen, ¿por qué has ignorado nuestra situación, por qué nos has abandonado? A los heridos en el paraíso, mientras tú andas en tu helicóptero azteca, tu avión visnú; mientras paseas en tus sombras celtas, tu buhardilla de acero y cristal de Yahveh

y nosotros, entre los adoquines, en un sábado por la noche balbuceando con sangre y semen y falsas promesas, mala paga
y nosotros, que ahora estamos en el camino y nunca cooperamos lo suficiente como para adaptarnos a la gerencia
y seguimos hablando este idioma canalla
y, cuyas espaldas se han doblado hasta romperse

¡nos acusas de fallarte!

esta es nuestra herencia, esta es la paga de nuestra vida, esta superficial respiración; nada que mostrar, arruinados, sin hogar. Huye, huye, ¡cúlpanos!

tú que ofreciste la tentación y luego nos la arrebataste de las manos, cúlpanos, tú que tenías la colectiva recompensa por un servicio decente a distancia, y te la robaste

la mina era todo y ahora la mina se acabó, y la tierra con su doliente y apestoso aliento abre su boca para tragarnos enteros

y los mares se elevan como si hubiera algo que pudieran reclamar, y el aullido del huracán, la desaguada llanura, el valle del río en ruinas, la boscosa ladera en llamas, las cortinas de lluvia que golpean el pavimento de la costa del golfo y las montañas púrpuras que se desploman en los ceniceros

y los muertos y moribundos que se amontonan

no hay respuestas, no hay respuestas, era todo lo que nos dijeron que hiciéramos, era todo lo que sabíamos, y ahora todo desaparecerá

el óxido de las latas de aceite, echado a un lado
los ennegrecidos pulmones de las mujeres
hombres de verdadero servicio, echados a un lado

nosotros que una vez acarreamos carbón en el paraíso

 

Hauling Coal in Paradise

you demanded it of us, you shaped our tongues to it, to work it thus, this is our language we know no other, being obedient hard-working & patriotic you laid it on us, with jingles & charms, threatened denied cajoled, you & your agents, you hooked us with it, pulled us in, you caged us, delivered us wholesale, filled our nostrils with it like exotic spices, like exotic prey & for all that not much of a price for us per head, but indoctrinated, ready to serve, we the expendable, we the necessary, to make the machinery go, we the many like so much fuel for the fire,

in kanawha valley & allegheny hill, under the green irish sea, deep along the snaky ruhr or in vast upper silesian fields,

soft as peat or hard as anthracite, clothed in wool or animal furs, this rosary of sweat & bone, meager coin, this material religion & black cloud rising, we the servants & the submissive, backbone of a nation, we the consumed & the damned, & it was to us like a book of common prayer, the machine beckoned & we came running, & the electricity generated & the engine ran; & bellowing soot & we running too until we coughed to a halt at end of day,

used up another day of mortal toil, exhausted, set aside, we the living, drunk deep of the bitter concoction, we the living! ruined with alcohol & coke fumes, madnesses & perils of work, resistance useless, resentment a punishable offense — a ramshackle existence, turn off the hall light keep your mouth shut, maybe the cops will stop kicking down the door,

& above all the rain in autumn

& we licking our wounds & laid up in our beds looking out at the stars, dumb honest & loyal, human animals, wondering! our father who art in heaven, above all other gods brilliant & remote, & us made in your image, why have you ignored our plight, why have you abandoned us to this! the wounded in paradise, while you go about in your aztec helicopter, your vishnu aeroplane; while you go about in your celtic shades, your jahweh penthouse of steel and glass,

& we among the cobblestones on a saturday night babbling with blood & semen & false promises, poor compensation
& we who are now in the way & never really cooperative enough to suit management
& we still talking this gutter language
& we whose backs have bent to breaking

you accuse us of failing you!

this is our inheritance, this our life’s pay, this shallow breathing, nothing to show for it, broke, homeless, run off, run away,

blame us, you who offered temptation & then snatched it from our hands; blame us, you who held common reward for decent service at arm’s length, then stole it away

the mine was all & now the mine’s done & earth with its suffering bilious breath opens up its stinking mouth to swallow us whole

& the seas rise as if there is something they could reclaim, & the howl of the hurricane & the desiccated plain, the ruined river valley & wooded hillside exploding in flame, the sheets of rain battering the gulf coast pavement the purple mountains collapsing into ashpits

& the dead & dying mounting up

no answers, no answers, it was all we were told to do, it was all we knew, and now it will all go away,

the rust of oil cans, cast aside;
the blackened lungs of women;
men of true service, cast aside;

we who once upon a time hauled coal in paradise

 

Oda a Pablo de Rokha

apostar con el diablo es un juego de tontos, a menos que estés jugando con dinero de la casa, o sea, robando el lenguaje del enemigo y usándolo en su contra, en cuyo caso es todo por jugar, es todo por amor y, luego, ¡fuera del juego! No te puedes perder a Pablo de Rokha por la forma de la fruta que comes, porque el lenguaje que usas es caliente y rico, es abundante y variado, se entrelaza como la cordillera

la lengua viva y madura de los incas en tu boca, la apuesta de velas españolas suramericanas

entre los dientes, como espíritus que entran y salen del mundo, como la tierra o la niebla, a través de cada amalgama de sonido, volando con el cóndor fuera de lo común, tus indisciplinadas palabras, salvajes y deliciosas a la lengua

juegas a cartas con los niños del cielo, peleas con Neruda o le haces el amor a tu esposa, pierdes, siempre pierdes, pero sales victorioso, contando tus pérdidas, contando tus ganancias; ningún dinero cambia de manos, no regalas secretos, tus poemas eructan los volcanes del marxismo y de humo, y llegan a lo más profundo del corazón extremo del mundo para alcanzar más

es el lenguaje de la gente y en su nombre Pablo de Rokha. Tu vientre, un danzante Titicaca de pez cabeza plana, tu aliento extraterrestre que nada por los Andes, son tus pulmones un regalo al mundo que marca símbolos y signos como la cuerda inca

y tus manos, Pablo, tus manos se sumergen en la superficie del nuevo mundo, de un hemisferio hecho bueno otra vez, vuelto rico; dos manos anchas como continentes, como una amplia niebla canadiense que brilla en el hielo azul del verano. El lago del mundo irradia enormes cordones de luz, es bañado por el sol sobre los llanos bolivianos

ni una nube en el cielo, son 1952 kilómetros hasta Santiago y estás por todas partes, saltando picos de montañas. Una cascada traspasa el sol, un ave rapaz llama al joven Ernesto que empuja su moto Yanqui por un precipicio y canta ¡carajo! Descalzos y libres silbidos cruzan la columna vertebral de las Américas

tu paso de leñador, tus brazos como todos los ríos del Uruguay juntos, tu latir como el pan argentino y la atronadora voz; con lentes junto al fresco Pacífico, tu plateada gracia es un amanecer precolombino, tus consonantes y vocales sagradas en pleno siglo XX, cuerpo a cuerpo, despiertan sueños revolucionarios entre el pueblo

¿quién ha sido vencido por la espada y el yelmo? ¡No nosotros! Oh, corazón indígena, vinceremos Pablo de Rokha, el nuevo mundo libre te saluda a ti y a tu embestida, a través de las palabras del enemigo, a través de todos los idiomas al alcance, sobre la opresión

¡oh, poeta del nuevo mundo! ¡Oh, ladrón de la liberación! ¡Oh, afilada daga en el vocabulario de la bóveda del tesoro colonial, canta! ¡Walt Whitman del sur, altísimo y magistral poeta de los continentes! También levantamos nuestras voces y cantamos contigo

contra el interminable sufrimiento del pueblo

contra los armamentos del orgullo europeo

contra los contornos de la mano corrosiva del Conquistador

 

Ode to Pablo de Rokha

Gambling with the devil is a sucker’s game unless you are playing with house money ie stealing language from the enemy and using it against him in which case it is all for play it is all for love and then o the game! You cannot lose Pablo da Rokha because of the shape of the fruit you eat because of the language you use it is hot it is luscious it is abundant and various it is twined like the cordillera

The living language of the Incas ripens in your mouth South American Spanish sails

between your teeth, like spirits moving into and out of the world, like soil or mist, through every amalgamation of sound, soaring with the offbeat condor, your words undisciplined, wild, delicious to the tongue

You play poker with the children of the sky, you feud with Neruda or make love to your wife, you losing always losing but coming out on top, counting your losses counting your gains no money changes hands you give away no secrets your poems belch volcanoes of Marxism and smoke and reach deep into the extreme heart of the world for more

It is the language of the people and on their behalf Pablo da Rokha, your belly a dancing Titicaca of flatheaded fish, your breath extraterrestrial, swimming the Andes, your lungs a gift to the world ticking off symbols and signs like Inca rope

And your hands Pablo your hands dipping into the surface of the new world, hemisphere made good again, made rich, two hands wide as continents, a broad Canadian mist shimmers in blue summer ice, the lake of the world beams enormous laces of sundrenched light over the Bolivian plains

Not a cloud in the sky it is 1952 kilometers to Santiago you are everywhere leaping mountaintops, a waterfall transfixes the sun, a bird of prey beckons young Ernesto who pushes his Yanqui motorbike over a cliff and sings goddam! Wheezing barefooted and free ‘cross the backbone of the Americas

Your lumberjack stride, your arms like all the rivers of Uruguay combined, your heartbeat like Argentine bread and voice thunderous, bespectacled beside the cool Pacific, your silver grace a pre-Colombian dawn, your consonants and vowels sacred in the midst of the 20th century melee, awakening revolutionary dreams among the people

Who has been conquered by the sword and helmet not us! O indigenous heart, vinceremos Pablo da Rokha, the free new world salutes you and your onslaught, via the enemy’s own words, via every available language, upon oppression

O new world poet; O liberation thief; O sharp dagger into the vocabulary of the colonial treasure vault, sing! Walt Whitman de la Sud, towering masterful poet of continents! we lift our voices too and sing with you

Against the endless suffering of the people

Against the armaments of European pride

Against the contours of the Conquistador’s corrosive hand

 

Por qué sonríen los niños refugiados

los niños que encierras
tras las rejas y los muros y
el alambre de púas no
te tienen miedo, de hecho,
sonríen
en cada campo de refugiados
en cada centro de detención
en que intentas retenerlos
incluso creyéndolos cautivos, incluso mientras los castigas por tus propios pecados, mientras los exhibes ante
tus cámaras y los azotas con las lenguas de tus ministros del odio
ven a través de tus debilidades
ven a través de tus miedos
ven a través de tu dureza y crueldad
y la inutilidad de tus ideologías de chivo expiatorio del viejo mundo
de hecho, ven a través de tus muros
¿qué ven?
ven un futuro
sin ti en él
y es por eso
que los niños refugiados
sonríen

 

Why are the refugee Children smiling

the children you cage
behind bars & walls &
razor wire they are not
afraid of you — in fact
they are smiling —
in every refugee camp
In every detention center
you try to hold them in
even as you count them captive, even as you punish them for your own sins, even as you parade them before your cameras & lash them with the tongues of your ministers of hate
they see through your weaknesses
they see through your fears
they see through your crudeness & cruelty
& the futility of your old world scapegoat ideologies
in fact they see through your walls
What do they see?
they see a future
without you in it
& that’s why
the refugee children
are smiling

 

 


George Wallace / Hempstead, Nueva York, Estados Unidos, 1949. Poeta. Enseña Escritura Creativa en Pace University (NYC) y en Westchester Community College. Es autor en residencia en el Walt Whitman Birthplace y fue el primer poeta laureado del condado de Suffolk. Es autor de 36 libros de poesía. Ha sido investigador en el Centro de Estudios Helénicos de Harvard, en Washington, D. C. Es editor de Poetrybay.com, coeditor de Great Weather for Media y editor de Long Island Quarterly y Walt’s Corner, una columna de poesía semanal en The Long Islander, periódico comunitario fundado por Whitman en 1838.


María Del Castillo Sucerquia

/ Barranquilla, Colombia, 1997. Poeta, editora y traductora del francés, inglés, italiano, portugués, ruso y griego. Aprendió idiomas en la Universidad del Atlántico. Ganadora del premio de poesía Naji Naaman (Líbano, 2022), del premio literario Kasi Nazrul Islam Birth Aniversary Award (Bangladesh, 2022) y del premio Golden Heart, que otorga la Fundación Internacional Rahim Karim Karimov (Rusia – Kirguistán), en reconocimiento a su labor literaria y de traducción.