El polvo pregunta por ti

Tarde, octubre cansado, otro pasillo inmaculado
con las puertas con los nombres, palanganas pringosas
y ni un secreto, además del olvidado.
Vuelvo a tomar el ascensor y la silla de ruedas choca
con el metal de la voz, esta vez “nivel-habitaciones”.
Y bajamos, la anciana y yo.

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La reconciliación de las lenguas

Adalber Salas descubre que ningún vocablo tiene un verdadero homólogo en otra lengua, lo que da lugar a la indeterminación, que “no es el lugar de la carencia, sino del juego. La región donde una cosa termina volviéndose otra con un guiño. El traductor es el homo ludens por excelencia, el artesano de la indeterminación”

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Minerva Margarita Villarreal (1957-2019)

Ella era una lectora voraz y activa; se ocupaba por igual de Santa Teresa que de Ida Vitale, de un joven escritor regiomontano que de un hallazgo en alguna lengua exótica. Como suele ocurrir con los amigos que están presentes aunque estén lejos físicamente, solía decirme a mí mismo cada tanto: “Tengo que hablar con Minerva”. Llegaba a pensar incluso en la conversación misma, y platicaba con ella de una manera ficticia.

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No tengo palabras para hablar del vértigo

No, no es fácil hablar de todo. Y en este caso/ bastan dos milímetros para cortar/ el tiempo como un cuchillo: dos milímetros más,/ dos milímetros menos, y todo cambia,/ luz u oscuridad, flor o sequía/ definitiva…

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Una encrucijada del cielo. Jules Supervielle y la Generación del 27

Supervielle es diferente del resto de los poetas franceses, y no sólo, claro está, por esas peculiaridades. Se ha hablado de su solemnidad y de su humor, de su libertad y de su clasicismo, de su ligereza sin frivolidad, de panteísmo y de intimismo, de sencillez y de hechicería. Todo es cierto. Esas sumadas diversidades se dan reunidas en lo que Paz ha llamado la poética de la incertidumbre, en un todo asombrosamente coherente, desde el momento en que él alcanzó su propia voz.

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Atrévete a saber

Hay un contraste aparente y una armonía profunda entre las dos primeras Epístolas de Horacio. En la primera (dedicada a Mecenas), el poeta afirma que no está tutelado por una escuela ni dispuesto a jurar por la palabra de maestro ninguno, y que se refugia adonde lo arrastra la tempestad; en la segunda (dedicada a Lolio), hallamos el magnífico lema sapere aude, “atrévete a saber”, que al mismo tiempo interviene en el debate filosófico coetáneo y lanza al porvenir un mensaje que no será desoído.

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Teatro en verso

Es evidente que la vulgata de don Luis Astrana Marín ha causado estragos. Dicho sea con todo respeto por Astrana, uno de los pocos próceres traductores de la voluminosa obra completa del bardo inglés, cuyas versiones detesté durante años hasta que, mientras hacía las mías con la suya y otras más recientes a la vista, descubrí que unas cuantas de las otras eran francamente peores en más de un detalle.

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Neruda, traductor de Joyce

La multivocidad característica del lenguaje de vanguardia, del modernism; este decir que las palabras son viejas y nuevas, que viven en féretros y en flores, que perdimos y ganamos, que se llevaron el oro y nos lo dejaron, puede ser un buen punto de partida para explorar algunos puntos de confluencia entre estos Joyce, Neruda y la literatura de vanguardia.

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Un tapiz

La metáfora que don Quijote ha empleado en el párrafo anterior —no original de Cervantes, por cierto— es de una exactitud soberbia: más allá del injusto traduttore, traditore, la imagen del tapiz en el que se reconocen las figuras, aunque sin lisura y oscurecidas por los hilos colgantes, condensa de manera harto sugerente las implicaciones literarias y hasta filosóficas de leer un texto en traducción. Es, sin embargo, una generalización, y como toda generalización es también un tanto injusta.

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Una conversación musical

Cuando López Colomé traduce el poemario Isla de las estaciones, de Heaney, nombra su actividad como traductora un “peregrinaje penitencial”. Penitencia para ganarse un oficio, una voz. No es gratuito que Imperfecta semejanza II tenga como subtítulo la voz latina In nomine vocis (“En el nombre de la voz”). Todo lo que se precise para reconocer, comprender, dejar a la voz decir —o callar también lo suyo mediante el canto—. Quizá debamos llamar a estas entregas “penitencias reveladas”, “flechas” o “navíos”.

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