Aspectos reunidos y aspectos separados

Sea un concurso de vacas lecheras. Los jurados son expertos en leche. Quién sabe, no obstante, si han probado leche en los últimos tiempos, o si llevan rato sólo tomando leche de tetrapack. No importa, ahí están y hay muchas vacas porque el premio es relevante. Pero en este concurso no es requisito que los jurados prueben la leche de las vacas. Pueden hacerlo o no, y no está claro de qué depende. Porque, por otra parte, las vacas están cubiertas por lonas gruesas, como coches de colección. Nadie puede garantizar que sean vacas, y sin embargo el jurado debe deliberar sobre la leche que dan esas vacas o supuestas vacas incluso sin probarla.

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El libro del destino: Una conversación con César Cañedo

Quienes leemos poesía como locos sabemos que ahí hay algo que nos da esperanza, que nos da alegría y, por supuesto, muchas dudas —que siempre son más importantes que las certezas—. Entonces, esa parte esperanzadora para el lector es la parte de la catarsis, que es una de las funciones que siempre ha tenido la poesía. Es decir, uno siempre quiere sacar lo que tiene adentro, independientemente de que eso después pueda ser compartido o publicado o no.

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Maneras de estar juntos: cinco lecciones del premio Aguascalientes

Como dice Derrida en su hermoso Mal de archivo, el olvido es uno de los nombres del recuerdo. Cuando olvidamos, le confiamos algo a otra forma de memoria. Más laberíntica en su dibujo, pero también precisa. Nos devuelve misteriosamente lo olvidado en el momento justo en que, sin saberlo, lo necesitamos. Nos lo devuelve además como si fuera nuevo y al mismo tiempo eterno.

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