El jardín prestado

Leo al pasar que los cerebros no son para pensar. Que están ahí no para que tironeemos de ellos como de un hueso que no entrega nuestro perro, sino para mantenernos a flote, vivos.

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Rabia. Literatura y pandemia

Desde que se supo que habíamos vuelto en cuestión de días a la Edad Media: cadáveres en fila, hombres cavando fosas comunes en medio de las ciudades, hospitales improvisados en cualquier parte, la incredulidad y el miedo comenzaron a cundir como no lo habían hecho en cien años. Si la rabia proviene del miedo, ¿cómo vencerla? Transformarla en otra cosa sin que deje de serlo en su esencia, es posible al pintar, al componer, al cantar, al construir, al filmar, al calcular, al escribir

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Regreso a un cuerpo olvidado

Sopla el viento del sur, ajeno,/
húmedo, pleno de hierba, de partículas de sal./
Lo inspiro y algo./
Ajusto el cubrebocas:/
Conocí mi aliento en cuarentena./
Es agrio./
Tiene treinta años./
Tiene un segundo./
Tenía./
Tiene /
un segundo.

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Diario del confinamiento

Los pasos que sigo para darle estructura a este proyecto son improvisar a partir de una idea, responder de forma intuitiva con otras imágenes a las que ya han sido puestas en página, y adoptar muy libremente algunos aspectos de la teoría del montaje cinematográfico del cine soviético de los años 20 y 30. Las fotos seleccionadas proceden de diferentes tiempos y lugares.

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Ser paciente frente al encierro

Si los sueños también pudieran pagarse a meses,
quisiera primero pagar por adelantado por un poco de alegría, trabajo y amor,
en el extremo opuesto de la vida real
escuchar de nuevo y por completo una valiosa risa…
A menudo me paro frente a la ventana de la cocina reacio a dejar ir,
mirando a través de ella a un deseo que he guardado por mucho
mucho tiempo…

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Cronología de las emociones y sus verbos

Los números de infectados. La velocidad de los contagios. La muerte puesta entre paréntesis. Cada vez que pienso “casa”, digo “México”. Regresemos a México. A la casa [imaginaria] [fija] de mis abuelos en una calle llena de cables, Shakespeare esquina con Ejército, las banquetas desiguales abiertas por las raíces de los árboles, el olor a chocolate por las tardes. Adentro es México. Regreso a [mi] casa.

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