Lo que está arriba es como lo que está abajo

En una época dominada por la acumulación incontrolada y la dispersión de los desechos, esto es, materia privada de su potencial de transformación y ahora en riesgo de destruir el delicado equilibrio de la vida en nuestro planeta, el trabajo de Ricardo Rendón fomenta el uso consciente y funcional de materiales y energías.

Leer más

Un edificio en llamas

Nací con el llanto de mi hermano atorado en los oídos. Y en la garganta, un grito suspendido por la ausencia. Sentí la angustia de quien abandona el primer hogar. /
Quizás solo existimos a partir del dolor./
Dice la abuela que hablar del dolor es hablar de lo invisible. Que el dolor es una semilla transparente que te crece por dentro hasta que tu sangre se vuelve un agua cristalina que atraviesa tu piel implorando regresar al mar.

Leer más

Ante el rumor de la niebla

Mariana Bernárdez y yo participamos de una misma lengua poética. O, para afinar mejor, de una misma intención, donde la poesía no es una sucesión de imágenes paralelas a la vida que busque iluminar a esta última u otorgarle a la realidad un sentido diferente, sino un constante indagar en las señales que acaban marcando un sendero por el que caminar a tientas, en busca de no se sabe qué exactamente, pero con la certeza de que ese no saber encierra todo el conocimiento que necesitamos. “Entreme donde no supe/ y quedeme no sabiendo”, que decía Juan de Yepes, autor tan presente en Rumor de niebla.

Leer más

De pronto se pone más rojo

La muestra de Gabriela Gutiérrez Ovalle reúne unos catorce óleos sobre tela, veinte dibujos hechos con carbón compacto sobre papel, tres instalaciones escultóricas y un video. La mayoría de las obras fueron producidas recientemente. Unos dibujos al carbón y una escultura del principio de los años 2010 son exhibidos ahí por primera vez.

Leer más

No hay nada, solo son los árboles

Alguien dijo: somos breves aquí en la tierra y en esa brevedad, hermosos. Lo dijo, pues sabía que después moriremos, o tarde o temprano ya nadie se interesará en saber nada nuevo de nosotros.

Leer más

El país del ahora

Yo lirio, tú lirias. De un campo lirio, ¿yo lirio, yo lírico? Y si lirio de un campo, ¿de cuál hablamos? ¿De la memoria, de una extensión de palabras, de un conjunto de representaciones que suceden en el tiempo y, por el poema y el sueño, fuera de él? La bucólica sugerencia («De un campo lirio/ ay, de mí Llorona») del pentasílabo que conforma el título deja de ser solo eso al torcerse el lenguaje: la verbalización de un sustantivo ya nos sugiere algo más que de facto nos conflictúa; esto y la inmediata evocación de la canción mexicana, que solo se canta cuando la boca es herida, pozo de tequila, oráculo del pasado.

Leer más

Basta correr

Hay dos tipos de corredores, los que se desplazan en contra de algo o los que lo hacen a favor de algo. Los primeros compiten, ya sea contra otros corredores o contra un cronómetro, y esas metas específicas acotan el ámbito de su carrera como un trazo finito y perfecto, una línea, un circuito, un rastro prefijado entre dos puntos. Los segundos corren para y por el movimiento mismo, procurando un ritmo, una velocidad-crucero en la cual desaparecer: los dos puntos del principio y final de su carrera importan mucho menos que su propia articulación, y la figura que mejor podría describir su dinámica es la espiral.

Leer más

De este lado también hay sueños

Francisco Mata Rosas ha participado en más de 150 muestras colectivas y 80 individuales en 51 países. En 2016 recibió la Medalla al mérito artístico de la Ciudad de México. Es autor de once libros individuales. Ha ilustrado, participado o ha sido incluido en más de cincuenta libros y ha coordinado o editado cinco proyectos editoriales colaborativos. Ha participado como conferencista, jurado, curador o tallerista en los principales encuentros de fotografía en Latinoamérica, Europa y Asia.

Leer más

Diccionario lopezvelardeano (2)

Da la impresión, al leer los versos, que a López Velarde se le quedó vívidamente el ahogo del deseo y algunas imágenes en el recuerdo: los ojos verdes y el vestido enlutado, la prima que teje en el corredor, la voz de Águeda a la hora de comer acompasando el sonido de la vajilla, el cesto de frutas sobre el viejo armario.

Leer más

Por eso el color rojo nos asusta

Mis hermanos solo saben rezar en español,
todo lo demás lo articulan en una lengua
que no es la de mi madre,
rezar es su forma de memorizarla.
Nosotras en cambio,
todavía cantábamos el “México lindo”
y zapateábamos al ritmo de chilenas.
La colonización nos alcanzó poquito,
nos adaptamos,
pasamos desapercibidas haciendo del pozole una isla,
navegando entre caldos de mollera.

Leer más