El tartamudeo de los árboles

Le jalé una hebra a un pedazo de la noche y la cubrí con un poco de cera. Mis manos moldearon una vela que alumbró la habitación. Miré la llama por horas y logré entender el reflejo de su luz en la pupila de cada hombre o mujer que alguna vez ha encendido un fuego; supe también cómo la llama me observaba.

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Insisto en que es de noche

Cuando todos crean que ya no, y sea no más que anécdota y foto recuperada, voy a merodear
los párpados de los que queden. Voy a salir de noche, demagógica, cada septiembre siete,
voy a aparecer después de la calamidad doméstica…

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Conversaciones con Dios

Si fuera cuestión de paciencia,/
hace milenios hubiera producido un desastre natural/
que exterminara a los hombres./
No es paciencia porque cualquier paciencia ya hubiera reventado./
Yo no tengo paciencia./
Es cuestión de curiosidad./
Soy Dios, pero soy curioso./
¿Acabará primero el hombre con el mundo/
o será la naturaleza que acabe con los hombres?

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La palabra rosa escondió sus pétalos

Los niños son anarquistas/
que huyen del presidio escolar/
cuando suena la campana./
Los adultos lo advierten/
y entre tibias caricias/
deciden enjaularlos/
en corrales de nácar./
Los he visto irrumpir/
en el velorio de la abuela,/
ruidosos y acezantes /
tras aros de hielo/
y caballos de madera.

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La palabra liba

Si no escribiera, me perdería,/
correría el riesgo de creer/
lo que otros dicen que soy,/
correría el riesgo de dejar incompleto/
lo que otros creen que soy.

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El derecho a colapsar

a qué equivale pues salir de este trance /
para comerse el corazón de una piña/
por descuido, sin consciencia trapear/
blanquear el trapero, no blanquea/
y el cloro, la mancha de amarillo/
las manchas amarillas en el algodón/
a qué equivale ahora esta tendencia/
a equivaler las manchas morado negra/
amarillas en los pulmones así/
fondo amarillo las paredes  /
los pulmones del fumador/
pulmón sano sobre pulmón de/
fumaba en las noches la madre

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El porqué, el esto, el ahora

Las ramas que se cruzan en el fondo del monte
no pueden contarse, tienen un principio vital,
como los dedos gordos heredados de la familia,
y las cosas que caen
sin remedio del cielo:
torrente del agualluvia.

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El lugar del fuego

Reímos como locos, la voz y yo reímos como locos, imaginando perros mongólicos mientras/ el amanecer rasguña la fiesta./ Nos vamos juntos, a que estar juntos nos pase un rato./ Tomo una foto para no olvidar este océano.

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