No. 103 / Octubre 2017
Mohsen Emadi
2. En una leyenda azari, un viejo sueña algo y al despertar sigue buscando su sueño. Su mujer le pregunta: ¿A dónde vas? Responde el viejo: Voy por mi sueño. En el camino se encuentra a un pastor y le pide comida y agua. Cuenta al pastor que se encuentra en la búsqueda de su sueño. A continuación, el pastor le pregunta al viejo que si está dispuesto a vender su sueño o no. El viejo comercia con su sueño a cambio de la bandada del pastor. Después del trato, cambian sus nombres. El pastor con el nuevo nombre va por el sueño que compró y como muchas leyendas folclóricas, después de varias ocurrencias el pastor tendrá una guapa mujer, un reino y mucho dinero. La leyenda contiene una sabiduría extraordinaria: a) Se puede vender el sueño. b) Cambiando los sueños, los nombres deben cambiarse. c) Un nombre nuevo, con un nuevo sueño construye un nuevo destino. Los mecanismos contemporáneos de control conscientemente tratan de injerir en la etapa final. Poder ser anónimo, es decir poder escoger nuevos nombres, es la única garantía de lograr esta etapa final. Es conocida la historia de Naser Josrow, el gran poeta y pensador ismailí que fue perseguido en varios países. Se dice que, en un país, han informado al rey que Naser Josrow está en su cuidad y el rey envía a sus soldados para capturarlo. Dicen que Naser Josrow se escondió entre los mismos perseguidores y gritaba por las calles que Naser Josrow no debía escapar y que había que arrestarlo. Claramente en aquella época no existían ni los pasaportes, ni las fotos, ni una real academia ni un uniforme educativo de lengua para definir el acento adecuado. Los sistemas de control conscientemente nos quitan la posibilidad de ser anónimo en el mundo real y así, aun teniendo nuevos sueños, no podremos realizar otros destinos. Otro punto importante de esta leyenda es la siguiente: el pastor cambió su identidad con el viejo. Dejó todo su capital y su pasado. Me pregunto: ¿A qué clase de propiedad pertenece un sueño? Justamente, porque la leyenda habla del comercio de los sueños, está hablando de la literatura y no de la poesía. Juan Gelman veía la razón de la eternidad de la poesía en la imposibilidad de controlar nuestra capacidad de sueños y deseos. Me pregunto: ¿La poesía puede cambiar nuestros nombres?
3. Otra leyenda, esta vez balkan, habla de un barco velando sobre los montes. Vasko Popa, el poeta serbio, lo cuenta como el cuento más largo de los cuentos. La leyenda comienza con una imposibilidad. En las últimas líneas de la leyenda, dos héroes muertos beben vino servido por una mujer sin brazos. Se puede preguntar por qué Popa lo llama “el cuento más largo de los cuentos” . Como piensa Gelman, una imposibilidad que se convierte en una posibilidad, esta capacidad del sueño y deseo del hombre, es justamente el cuento más largo de los cuentos. Sea un sueño individual como el de Farhad de Nizami, o un sueño universal como la utopía de Farhad de Hikmet, los dos surgen de una imposibilidad y se entierran en otra imposibilidad. La amargura de la realidad se aclara pensando en un poema de Milan Rufus, el poeta eslovaco. Escribe: Así es el amor: / el cincel del escultor. / Y la piedra que nunca pronunció ninguna palabra / de repente / empieza a cantar. Este poema, de manera profunda, captura el momento del nacimiento de la palabra. El amor da forma de palabra a una masa de piedra. Pero esta palabra no es un concepto. Es decir, no es literatura, pero es música. Es por la poesía que una masa sin forma toma una forma. Una forma diferente de toda la que tuvo en su historia y por eso obtiene una nueva historia. Esta nueva identidad no dice nada. Es música. Canta. Esta piedra cantante de Rodin que Rufus retrata tan profundamente, después de su creación es un objeto de museo que se puede comerciar. La escultura de Rodin en la poesía de Rufus no es comerciable. Fuera de su poesía es un objeto de comercio, es decir, es algo político. La imposibilidad regresa con la política de la palabra para ocupar el objeto. El objeto en el momento de creación, hasta cuando Rodin o Farhad utilizan su cincel, es un sueño. Entonces, es un nombre.
4. Antonio Gamoneda habla de la dolorosa inutilidad de la poesía social y Juan Gelman, hablando en el contexto de los poemas escritos por el motivo de la revolución cubana, nos dice que lo que importa en la poesía es el poema. Los dos poetas que comparten la utopía de Nazim Hikmet, saben que la poesía nunca cambia la realidad física directamente. A cambio del nombre, el pastor nunca obtiene el cuerpo del viejo. La mujer sin brazos trae el vino y no lo trae. Los héroes muertos beben el vino y no lo beben. El entorno donde vive la poesía es un entorno diferente al de la realidad física. El poeta, cada vez que entra en esa realidad, obtiene otro nombre. Un sueño, otra realidad, le quita su identidad y le ofrece otra identidad. La piedra sin forma que se convierte en una escultura en cada poema es el poeta mismo. La poesía social es inútil, porque Farhad debe sacrificar el cuerpo por la idea. En los últimos poemas de Hikmet, escritos en su exilio en Rusia, la patria se convirtió en una imagen. La imposibilidad no es una idea nunca más. Es una realidad. La mujer en sus brazos habla ruso y otras mujeres amadas de su vida hablan en turco. El poeta está al lado de una ventana y el reflejo del agua acaricia su cara. Se pregunta: ¿estoy a la orilla de un río / o a la orilla del mar? El poeta regresó a su cuerpo. Farhad no excava la montaña imposible sacrificando el cuerpo. La armonía de la utopía y el cuerpo ya se realizó. Holan escribe: Un poema es un don. Hikmet en esos poemas hace cantar a la piedra de Farhad.
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