sentiero cinque torri
avevo il respiro ingrossato
spezzato
mentre risalivamo il sentiero di pini odorosi
tra il bosco e l’ombra
che seguiva il tuo passo
di guerriero – di fuggiasco
ogni pausa s’imprimeva
nel limo dolce come nella memoria
cristallizzate le viole e ogni gemito
tra il sudore – il sale
ed il sole
tra l’incanto e la disperazione
con la schiena spenta nel fango
e con la bocca calda e bagnata
spalancata al cielo ispido d’estate
pregavo che la crosta del monte
cedesse al mio peso
e mi trattenesse da lì a sempre
ma tu avevi la quiete dei vetri
in testa la quiete che sale
dopo un gran piangere
se si faceva attenzione
dall’alto si poteva osservare
la schiuma d’ogni onda
covata dalla roccia
il rintocco delle campane
dalla cima turchese
scendeva sui nostri corpi
come una sentenza
sendero cinco torres
tenía la respiración jadeante
rota
mientras remontábamos el sendero de pinos olorosos
entre el bosque y la sombra
que seguía a tu paso
de guerrero —de fugitivo
cada pausa quedaba impresa
en el limo dulce igual que en la memoria
cristalizadas las violas y todos los gemidos
entre el sudor —la sal
y el sol
entre el hechizo y la desesperación
con la espalda apagada en el fango
y con la boca caliente y húmeda
abierta de par en par al cielo hosco del verano
suplicaba que la corteza del monte
cediese bajo mi peso
y me retuviera allí para siempre
pero tú tenías la quietud de los cristales
en la cabeza la quietud que sube
después de un largo llanto
si se prestaba atención
desde lo alto se podía observar
la espuma de cada ola
incubada por la roca
el tañido de las campanas
desde la cima turquesa
descendía sobre nuestros cuerpos
como una sentencia
pensiero meridiano
qualche volta ripenso al tuo corpo
separo un suo dettaglio
la linea alta dell’anca – per esempio
le natiche aperte – le spalle larghe
così faccio per la tua pelle
cotta dal vento del Dodecaneso
dal sole di una terra senz’ombra
lo stesso per gli spigoli della tua bocca
quando s’increspa
nell’espressione docile
di certe onde basse
ripenso al sale che si deposita ai margini
quando poi penso alla tua bocca che fa
elenchi interminabili di gesta
di pirati misconosciuti del Novecento
mi viene in mente solo la tua bocca
picco di rosa nel blu selvaggio di Donousa
pensamiento meridiano
de vez en cuando vuelvo a pensar en tu cuerpo
aíslo uno de sus detalles
la línea alta de la cadera —por ejemplo
las nalgas amplias —la espalda larga
hago igual con tu piel
cocida por el viento del Dodecaneso
por el sol de una tierra sin sombra
lo mismo con las aristas de tu boca
cuando está fruncida
en la expresión dócil
de ciertas olas bajas
rememoro la sal que se deposita en los márgenes
cuando después pienso en tu boca que hace
listas interminables de hazañas
de piratas desconocidos del siglo XX
me viene a la mente solo tu boca
pico de rosa en el azul selvático de Donoussa
la caduta
punto gl’ischi bianchi
li fisso alla sedia
inclino l’arco dell’anca sottile
in un lampo di lava rovescio
il fiume del tuo esserci
liquido seminale
la bocca che uso per parlare
un giardino all’inglese
io sono un albero di fine estate
di tutti i voli
preferisco la caduta
la caída
apoyo los isquiones blancos
los fijo a la silla
inclino el arco de la cadera sutil
en un relámpago de lava derramo
el río de tu ser
líquido seminal
la boca que utilizo para hablar
un jardín inglés
yo soy un árbol de final de verano
de todos los vuelos
prefiero la caída
la notte non ho nessuna fede
la notte non ho nessuna fede
respiro a scatti
sono il corvo ferito nella neve
fatico molto a delineare il confine
che divide me da qualsiasi altra ombra
nella stanza
il mutismo generale mi tormenta
questo letto sacrosanto sa di sepoltura
mentre la voce di lei e la voce di lui
si fanno una sola voce
dopo chissà quanti chilometri di buio
non riesco a tradurre le vostre parole
(sussurro)
non posso sopportare quest’assenza stupida –
quest’attesa insensata
non posso sopportare di poterla sopportare
(sussurro con più rabbia)
la notte sono un’infedele
sposo il letto e chiunque non sia qui
la violenza dell’acqua batte la terra
nel suo venire giù si indovina un ronzio
ripete all’infinito:
il silenzio non ha sinonimi
solo tanti contrari
io non parlo mai
non dico mai aiutami, ho paura
ripeto che i salti mi piacciono
che non ho una casa
che non conosco nessuno
che sono ogni cosa
de noche no tengo ninguna fe
de noche no tengo ninguna fe
respiro rápido
soy el cuervo herido en la nieve
me cuesta mucho delinear la frontera
que me separa de cualquier otra sombra
en la habitación
el mutismo general me atormenta
este lecho sagrado huele a sepultura
mientras la voz de ella y la voz de él
se convierten en una sola voz
después de quién sabe cuántos kilómetros oscuros
no logro traducir vuestras palabras
(susurro)
no puedo soportar esta ausencia estúpida
—esta espera insensata
no puedo soportar poderla soportar
(susurro con más rabia)
de noche soy una infiel
desposo la cama y a quienquiera que no esté aquí
la violencia del agua azota la tierra
en su bajada se adivina un zumbido
repite al infinito:
el silencio no tiene sinónimos
sino muchos contrarios
yo no hablo nunca
yo nunca digo ayúdame, tengo miedo
repito que me gustan los saltos
que no tengo una casa
que no conozco a nadie
que soy todas las cosas
* Estos poemas pertenecen al libro Maniobras secretas (La Bella Varsovia, 2018).
Autor
Gaia Ginevra Giorgi
Alessandria, Italia, 1992. Es licenciada en Filosofía por la Università degli Studi di Torino —ciudad en la que vive, escribe y trabaja— con una tesis sobre Albert Camus. Es autora de Sisifo (2016), presentado con un espectáculo que unía poesía, teatro y música, y Manovre segrete (2017), que inspiró su primer proyecto de videopoesía. Forma parte de la plataforma europea Versópolis y ha participado en los festivales de Estambul (Turquía) y Sibiu (Rumanía). También performer y actriz de teatro, su obra ha sido traducida al castellano, inglés, rumano y turco.
Traductor
María Martínez Bautista
/ Madrid, España, 1990. Es licenciada en Historia del Arte por la Universidad Complutense. Ha publicado los poemarios Primera noche en las ciudades nuevas (Ayuntamiento de Málaga, 2012; próxima reedición en La Bella Varsovia) y Galgos (La Bella Varsovia, 2018), que obtuvo el II Premio “Javier Morote”. Ha traducido al castellano la poesía de Gaia Ginevra Giorgi (Maniobras secretas; La Bella Varsovia, 2018) y de Antonia Pozzi (Inicio de la muerte; La Bella Varsovia, 2019). Sus poemas han aparecido en revistas y antologías como Tenían veinte años y estaban locos (edición de Luna Miguel; La Bella Varsovia, 2011). Actualmente trabaja como editora.