Vittorio Sereni nació en Luino, sobre el Lago Mayor, casi en el límite con Suiza, en la región de Lombardía, en 1913. Su padre había nacido en Benevento, en la región sureña de Campania, pero era de origen véneto y acaso, lejanamente, húngaro. Su madre, en cambio, era de una antigua familia del lugar.
Luego de cursar el Liceo Clásico en Brescia y la carrera de Letras en la Universidad de Milán (donde participó del círculo del filósofo Antonio Banfi), Sereni se dedicó inicialmente a enseñar latín e italiano en escuelas secundarias. Publicó su primer libro, Frontera (1941, vuelto a publicar al año siguiente con el título Poesie), todavía poblado de los fantasmas estilísticos emanados del hermetismo. Con el ingreso de Italia a la Segunda Guerra Mundial como aliada de Alemania, el joven poeta y profesor fue llamado a armas y enviado primero a los Balcanes, luego a a Grecia y, más tarde, a Sicilia, en una guerra que consideró vergonzosa. Desde julio de 1943 fue prisionero en Sicilia de las fuerzas angloamericanas y enviado posteriormente a diferentes campos de prisioneros de Argelia y Marruecos hasta el final de la guerra en 1945.
De estos hechos determinantes en la vida de Sereni y en los destinos de su país, surgió el segundo de sus poemarios, titulado Diario de Argelia, publicado por primera vez en 1947 por la editorial Valecchi de Florencia. Afín en algún punto (no precisamente en la dicción) al intento de Ungaretti de registrar en verso la participación en la Primera Guerra Mundial en La alegría —lectura absolutamente formativa para el joven Sereni—, Diario de Argelia supone, como afirma Giacomo Debenedetti, la irrupción intempestiva de la historia —o, como sostendrá más tarde Giovanni Raboni, de la experiencia— en la poética del autor, en la que sin embargo siguen escuchándose ciertos tonos cercanos al hermetismo de su poesía anterior.
Con los años, Sereni abandonó la docencia e ingresó a trabajar primero en la sección de prensa de la empresa Pirelli y más tarde como editor en Mondadori, donde diseñó la más importante y consagratoria de las colecciones literarias italianas: los Meridiani. Hasta su muerte, publicó sólo dos volúmenes más de poesía en los que su dicción se volvió más heterogénea y ligada a registros coloquiales: Los instrumentos humanos (1965) y Estrella variable (1981), así como algunos volúmenes de prosa, entre los que destaca Los inmediatos entornos (1962). Además, tradujo al italiano a poetas contemporáneos como el francés René Char y el estadounidense William Carlos Williams.
Ofrecemos aquí la traducción de algunos poemas de la sección de Diario de Argelia que lleva el mismo título del libro. Seguimos para ello las versiones incluidas en el volumen Poesie e prose (2013), editado por Giulia Raboni, que retoman a su vez las de la segunda edición del libro, de 1965, en ocasiones bastante diferentes de las de 1947.
—Diego Bentivegna
Un improviso vacío del corazón
entre los camastros de Sainte-Barbe.
Se esfuman los rostros amados, yo quedo solo
con un remolino de voces fatigadas.
Y la voz más clara no es más
que el tintineo de la lluvia sobre las carpas,
un último follaje sonoro
robre estos pantanos del sueño
recorridos a veces por una somnolencia.
Sainte-Barbe du Thélat, invierno de 1944
Un improvviso vuoto del cuore
tra i giacigli di Sainte-Barbe.
Sfumano i volti diletti, io resto solo
con un gorgo di voci faticose.
E la voce più chiara non è più
che un trepestio di pioggia sulle tende,
un’ultima fronda sonora
su queste paludi del sonno
corse a volte da un sogno.
Sainte-Barbe du Thélat, inverno 1944
Renacen la valentía
y la gracia.
No importa de qué manera — un partido
de fútbol entre prisioneros:
en especial en ese
de abajo que juega en el ala.
Oh tú, tan ligera y veloz sobre los prados
sombra que se expande
en el atardecer tenaz.
Se tuerce, llama larga al terminar
un día sin color. Y mientras se esfuma
quimérica ya tu carrera
crece en mí
amargo en la estela.
Sainte-Barbe du Thélat, mayo de 1944.
Rinascono la valentia
e la grazia.
Non importa in che forme — una partita
di calcio tra prigionieri:
specie in quello
laggiù che gioca all’ala.
O tu così leggera e rapida sui prati
ombra che si dilunga
nel tramonto tenace.
Si torce, fiamma a lungo sul finire
un incolore giorno. E come sfuma
chimerica ormai la tua corsa
grandeggia in me
amaro nella scia.
Sainte-Barbe du Thélat, maggio 1944
Ya no sabe nada, va en alto con las alas
el primer caído de boca en la playa normanda.
Por eso alguien esta noche
me tocaba un hombro, me susurraba
que rezara por Europa
mientras la Nueva Armada
se presentaba en la costa de Francia.
Y respondí en el sueño: —Es el viento,
el viento que forma músicas extrañas.
Pero si fueses en verdad
el primer caído de boca en la playa normanda
reza tú si es que puedes, yo estoy muerto
en la guerra y en la paz.
Ésta es la música ahora:
la de las carpas que golpean en los postes.
No es música de ángeles, es mi
música tan sólo y me alcanza—.
Campo Hospital 127, junio de 1944.
Non sa più nulla, è alto sulle ali
il primo caduto bocconi sulla spiaggia normanna.
Per questo qualcuno stanotte
mi toccava la spalla mormorando
di pregar per l’Europa
mentre la Nuova Armada
si presentava alla costa di Francia.
Ho risposto nel sonno: —È il vento,
il vento che fa musiche bizzarre.
Ma se tu fossi davvero
il primo caduto bocconi sulla spiaggia normanna
prega tu se lo puoi, io sono morto
alla guerra e alla pace.
Questa è la musica ora:
delle tende che sbattono sui pali.
Non è musica d’angeli, è la mia
sola musica e mi basta—.
Campo Ospedale 127, giugno 1944
No saben que están muertos
los muertos como nosotros,
no tienen paz.
Obstinados repiten la vida
se dicen palabras de bondad
releen en el cielo los viejos signos.
Corre un girón gris en Argelia
en el escarnio de los meses
pero inmóvil está el perno en un cálido nombre: orán.
Saint-Cloud, agosto de 1944.
Non sanno d’essere morti
i morti come noi,
non hanno pace.
Ostinati ripetono la vita
si dicono parole di bontà
rileggono nel cielo i vecchi segni.
Corre un girone grigio in Algeria
nello scherno dei mesi
ma immoto è il perno a caldo nome: oran.
Saint-Cloud, agosto de 1944
Verdadero es tan sólo el verano y esta luz
suya que los nivela.
Que cada uno encuentre el árbol
siempreverde, el cono de sombra,
la lustral agua beata
y que la telaraña tejida de tedio
sobre los estanques malvados
quede como un sudario de iris. Abajo
el seto es frágil, una aureola
de rojo polvo,
pero sepulcral es el canto de una banda
alemana a la fuerza perdida.
Ahora todo follaje es mudo
compacta la cáscara de olvido
perfecto el círculo.
Saint-Cloud, agosto de 1944.
Solo vera è l’estate e questa sua
luce che vi livella.
E ciascuno si trovi il sempreverde
albero, il cono d’ombra,
la lustrale acqua beata
e il ragnatelo tessuto di noia
sugli stagni malvagi
resti un sudario d’iridi. Laggiù
è la siepe labile, un alone
di rossa polvere,
ma sepolcrale il canto d’una torma
tedesca alla forza perduta.
Ora ogni fronda è muta
compatto il guscio d’oblio
perfetto il cerchio.
Saint-Cloud, agosto 1944
A menudo entre senderos tortuosos
quelque part en Algérie
del lugar incierto
que el viento muerde,
tu lluvia, tu sol
todos en un punto
entre arbustos amargos del más amargo hilo
de hierro, espina sin rosa…
pero ya ha pasado un año,
es apenas un sueño:
estamos todos en silencio recordándolo.
Ríe un espectro claro
donde estaba el centinela
y la colina
de nuestros espíritus ausentes
desierta e inmemorable se cubre.
Sidi-Chami, noviembre de 1944
Spesso per viottoli tortuosi
quelque part en Algerie
del luogo incerto
che il vento morde,
la tua pioggia il tuo sole
tutti in un punto
tra sterpi amari del più amaro filo
di ferro, spina senza rosa
ma già un anno è passato,
è appena un sogno:
siamo tutti sommessi a ricordarlo.
Ride una larva chiara
dov’era la sentinella
e la collina
dei nostri spiriti assenti
deserta e immemorabile si vela.
Sidi-Chami, novembre 1944

Autor
Vittorio Sereni
Luino, Italia-1913 – Milán, Italia, 1983. Poeta, editor y traductor. Fundador de la famosa colección I Meridiano de la editorial Mondadori. Sus experiencias durante la Segunda Guerra Mundial quedaron registradas en su obra poética, de la que se destaca su segundo volumen Diario de Argelia (1943). En 1972 recibió el Premio Feltrinelli y en 1982, el Viareggio, ambos en la categoría de poesía.
Traductor
Diego Bentivegna
Buenos Aires, Argentina, 1973. Publicó los libros de poemas Las reliquias (2013) y Geometría o angustia (2016) y El pozo y la pirámide (2022). Administra el blog diegobenti.blogspot.com, donde pueden leerse sus versiones de poesía italiana contemporánea.