José Ignacio Padilla | Entrevista
Ezequiel Zaidenwerg | Inéditos

unos gamberros / psicorrígidos: / / emergen / gurrumines / / desde el sur / para azuzarlo, / / y una murga / de zurdos / / inmigrantes / le ensartan / / sus remilgos / por el norte, / / no sin arte: / le sueltan / / su goleta / de Gomorra / /  mientras bajan / del Granma…

María del Mar Ramón | Ensayo

Parece una obviedad, pero no hace falta ser argentina ni vivir allí para entender o entregarse a Charly. Tampoco hace falta ser mexicana para llorar con Juan Gabriel. Ambos son, a su manera, en sus momentos y productos de su cultura, esencialmente poetas. La poesía buena emociona y conmueve. La poesía buena es un gozo, un instante de éxtasis, y no se emociona a nadie siendo predecible. Parte de lo que hace a la buena poesía constituye un factor de sorpresa: que las palabras se escondan en un lugar inesperado y corten la respiración.

Maurizio Medo | Inéditos

—Cuando te pregunten de dónde eres, tú háblales del viento. El verdadero camino, si existe, termina cuando ya es un recuerdo; los viejos lo llamamos destino —me advirtió—. El Nonno nos visitaba a menudo en la Sala de Máquinas. Alguna vez llegué a pensar que venía a relatarnos diversas ocurrencias que podrían reclamar su autenticidad en la atmósfera de un antiguo cuento de hadas que nadie consiguió comprender. Ignoraba que la vida misma era ese cuento de hadas. Ni Sorella ni yo no teníamos lugar ni en La Ribera ni en Plitvice; apenas encontramos uno entre las penumbras de esa vetusta sala. Era el precio que debíamos pagar por haber nacido “en el camino”.

Alejandro Bekes | Traducción

“Baudelaire es la enfermedad”, le dije hace poco a un amigo. “Horacio es la salud, Baudelaire es la enfermedad.” Baudelaire, más que otros poetas, invalida toda pretensión de objetividad, invita más bien a referir la experiencia de leerlo. Y aun esa experiencia debería datarse, porque el Baudelaire que nos fascinó en la juventud tiene una faz diferente a los ojos del lector maduro o del lector que envejece, a punto tal que este último se asoma de nuevo a sus poemas y se pregunta, perplejo: pero ¿quién era entonces, quién es Baudelaire? Y sobre todo, ¿qué es?

Lucía María | Inéditos

Me rindo, / digo que sí a un lejos de aquí, pero a la vuelta / aunque en metro ya no se puede llegar. / / ¿Cuál es la muerte que mi madre me escogería / del menú de muertes? /  de las naturales, artesanales, / de poco drama y ligera agonía: / / si ya me escogió la vida, / que me escoja la muerte / / Y ella cuelga un letrero que alumbra: / Libre albedrío / / se queda sin carga, se apaga. / Es el recibo que nadie puede pagar. / / Para compensar repite unos versos, / como si los hubiese leído / y dice que los leyó en mi silencio / la última vez que nos vimos.

Pedro Poitevin | Traducción

Mucho el ámbito de oro he caminado / y he visto reinos con muy buen ambiente. / He estado en muchas islas de occidente / que los bardos a Apolo han consagrado. / De un amplio territorio había oído / que el cejijunto Homero lo gobierna, / pero no respiré su paz eterna / sino hasta leer a Chapman encendido: / y luego me sentí un mirón del cielo / cuando un nuevo planeta entra en su mente; / o un Cortés de ojos de águila que asoma / su mirada al Pacífico —su gente / mirándose entre dudas y recelo…

La poesía es subversiva porque te expone, te hace pedazos. Te atreves a desconfiar de ti mismo. Te atreves a desobedecer. Esa es la idea, desobedecerles a todos. Desobedecerte a ti mismo, eso es lo más importante. Es crucial.

—Poeta chileno, de Alejandro Zambra.