José Luis Rivas | Inéditos
En tardes bonancibles / se ve desde la costa / / la Isla de Lobos / ¿Así fue bautizada / por el aullar del Norte en sus palmeras? / ¿Porque lobos marinos / a veces hasta acá se aventuraban? / ¿Porque los viejos lobos de la mar / —acaso Lorencillo o el mismo Morgan— / en ella sus tesoros enterraron? / Cabe pensar más bien en esto último. / El círculo concéntrico / de graníticas rocas que la ciñe / raras veces asoma sus negras crestas / a flor de las aguas: / una cortina de espuma blanquísima / encubre esos escollos / que empitonaban a menudo / desprevenidas embarcaciones.
Alexandra Délano Alonso | Inéditos
8 minutos 46 segundos / de no / respirar / / las otras sirenas / faros rojos azules / helicópteros / / toque de queda / / George Floyd / su nombre / / hélices | blades
Azul Ramos | Inéditos

Lo siguiente fue llamar a la familia y decir que Carlitos no estaba. / O que estaba pero no vivo. / / Un cuerpo que debía vestirse de blanco para guardarse. / / Mamá Lili pidió un traje que le quedara / (las medidas del niño no eran las mismas). / / Un relámpago recorrió mi columna: / / la camilla cruzaba el Semefo para llevar aquel cuerpo a una funeraria. / Mi familia y yo peregrinamos a distintas partes: / / Mamá visitó a Mamá Mari para decirle que su nieto no volvería, / que tendría que poner otras velas en el altar / cantar otros rezos para que el alma del niño descansara, / pero Mamá Mari cuestionó a Dios dónde estaba el 5 de noviembre. / / Mamá Lili y yo caminamos a la funeraria. / / Entramos a la sala de espera y seis sillas de metal esperaban nuestro luto….

Carlos López Degregori | Inéditos

He almorzado un pulpo pequeño a la parrilla con un punto de ajo y aceite de oliva. Sentí que se estremecían mis dientes, que estallaba mi lengua en azotes. Los pulpos son galaxias errantes de células nerviosas, razonan, envidian, pueden sumergirse en océanos melancólicos. De noche edifican catedrales extraterrestres y ejecutan la música del órgano con sus tentáculos. / Si te asomas al espejo ves la pared del mar llena de pulpos que quieren arrastrarte a las profundidades. Si te cubres con la sábana brotan como flores sus octópicas ventosas. Si después de tu siesta de moro veneciano, lees Otelo, serás uno con el a-moroso asesino que vive en ti.

Traducción de Carlos Vitale
Este viento que sube por momentos /es fresco como el agua / que se hunde allá abajo tras las casas / y ríe con el brillo de muchos pequeños soles. / Este viento que huele a salobre / acosa a la hierba que se inclina y huye / pero suavemente y luego mira de nuevo atrás / casi invitando a que la persigan, / como en un juego. / La luz humedece los muros de las casas. / La corneja, en el tejado, se sostiene sobre una pata / y gorgotea, de repente. / El saltamontes con estrías de madera / se confunde entre las ramas.
Roberto Cambronero | Inédito

Cada vez me siento más Juan Sin Tierra, / quiero decir, más jorobado y funesto. / Sí, soy un pródigo Juan Sin Tierra. / Soy un Monarca, eso es cierto, / pero uno del que dirán: / murió porque vio una nube / o murió camino a la heladería, fue Magno / como Alejandro pero murió tocándose / las rodillas. Fue un Espada Suave que / habitó las guarderías de la castidad / y el arroz pulcro de la salud, su corte real (de haberla tenido) / eran catorce madonas que soñaban estar / lejos…

… lo cierto es que la poesía no admite técnicas ni métodos. Busca el vacío. De esa sensación de impotencia, de invalidez frente a lo absurdo de escribir un poema, extraigo un aprendizaje. No se llega al poema sabiendo algo, se entra en él completamente ignorante y se sale de él más ignorante aún.

—Camila Sosa Villada