mientras en el montaje de la memoria se ordenan las secuencias de la nada mientras los dinosaurios se extinguen una vez más en los cuentos ¿recuerdas? te has convertido en lo que habías criticado tener hijos casa fija coche hagamos la autobiografía de algún pensamiento esa será la única inmortalidad por ejemplo: “Quizás, la arqueología submarina/ en una gota de rocío.// Si me ayudas a llegar a nuestra casa,/ si me ayudas/ a quedarme allí…
El mar, la soledad y el acontecer amoroso atraviesan la más reciente colección de Roger Santiváñez (Piura, Perú, 1956). El tono retro, bucólico e intrépido recrea lo que puede nombrarse como la vida contemporánea de un locus amoenus, donde el poeta decanta una experiencia transnacional y se apropia de los paisajes estadounidenses desde un barroquismo que abraza la voluptuosidad del paisaje, la tradición grecolatina y la exploración sonora del verso.
Hace tiempo nos ven diario las estrellas / mi madre dijo ahora me voy / cuando te encuentres solo estarás bien / lo sepas o no sabes que lo entenderás / mira la vieja casa de tarde bajo la lluvia / todas las flores son formas del agua / las recuerda el sol entre una blanca nube / y toca hileras de mosaicos en la loma / los desleídos colores de la otra vida / viviendo aquí antes de que nacieras / velos cómo despiertan sin cuestionar / aunque todo el mundo arda en llamas
Al visitar el archivo no pretendía reconstruir este número ausente sino más bien tratar de contextualizar el sentido de la dedicatoria. Para ello, con la ayuda de Ana María, así como de Alan Courtis y Julio Lamilla, que también estaban trabajando en el archivo del Centro, traté de encontrar otras obras de Vigo que también dieran cuenta de su interés por la nada y distintas formas de expresar la negatividad. Ya sabía, por ejemplo, de sus absurdos artefactos llamados “máquinas inútiles” (en la portada del número 24 había visto un poema visual titulado “reloj inútil”, por ejemplo), del uso de los agujeros en algunas obras visuales o de acciones que implicaban un enterramiento. Pero al concentrarme en el período inmediatamente posterior al año 1968, pude establecer una constelación más precisa y sugerente en torno a este ausente número 25, que me permitió comprobar que la referencia a la nada no había sido azarosa, y que respondía a un interés bastante consistente por esos años.