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Libro de artistas mexicanos en las 10 Bienales Internacionales de Poesía Visual-Experimental |
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Ciudad de México, la presentación del libro-colección Poesía visual mexicana: la palabra transfigurada. Esto se dice muy fácil, pero representa un hito inusitado que a través de ese libro hayan tenido entrada en el mausoleo más conspicuo del arte oficial mexicano las Bienales Internacionales de Poesía Visual-Experimental.
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No. 69 / Mayo 2014
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Libro de artistas mexicanos en las 10 Bienales Internacionales de Poesía Visual-Experimental |
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César Espinosa
La poesía se polariza, se congrega y aísla en un OCTAVIO PAZ
Ciudad de México, la presentación del libro-colección Poesía visual mexicana: la palabra transfigurada. Esto se dice muy fácil, pero representa un hito inusitado que a través de ese libro hayan tenido entrada en el mausoleo más conspicuo del arte oficial mexicano las Bienales Internacionales de Poesía Visual-Experimental. Siempre con talante internacional, en sus 10 ediciones estas Bienales obtuvieron el apoyo de más de dos mil artistas de numerosos países, y llegaron a ser un hito para reforzar y promover el cultivo de la llamada “poesía visual y experimental” tanto en el panorama latinoamericano como universal; a su vez, existió en ellas una sección mexicana que alcanzó a tener casi un centenar de participantes en alguna de las Bienales. Y la mayor parte se realizaron mediante un mínimo apoyo de las autoridades de cultura, que no llegaban a darse por enteradas de la existencia de esta “bienal internacional” en México. Así, apenas allá por 2010 hubo un apoyo de la Dirección de Literatura del INBA hacia una exposición de poesía visual (exhibida en otro local), que estuvo inspirada y ofrecía una glosa iconográfica de la poesía (tradicional) mexicana del siglo XIX, cuya presentación se hizo en una sala subterránea del Palacio de Bellas Artes. El libro-colección que fue presentado este 9 de marzo constó de cinco ejemplares, tamaño carta, de los cuales tres estuvieron dedicados íntegramente a los artistas mexicanos que participaron en las 10 Bienales Internacionales de Poesía Visual-Experimental.El total de artistas mexicanos que intervinieron en las 10 ediciones fue de 612, distribuidos en los ramos de la poesía visual y gráfica, performance poético y poesía sonora, talleres con el público, mesas redondas y homenajes, libros de artista, acciones en internet, videopoesía experimental, danza, música, pasarelas de vestidos artísticos y lecturas de poesía tradicional. De ese total, se incluyeron en el libro colección, alrededor de 200. Vale notar que los autores mexicanos, a diferencia de los de otros países, entregaban personalmente sus obras y las retiraban al final de las exposiciones, por lo cual se redujo mucho el número de las que se conservaron en el archivo de las Bienales. Artistas que actúan continuamente en diversos países de Europa y América del Sur y del Norte, como Enzo Minarelli, Fernando Aguiar y Clemente Padín, han destacado la importancia de la Bienal Mexicana, observando que mientras los festivales europeos son más restringidos y se limitan a uno o dos aspectos, aquí se dio margen para desplegar el amplio abanico de la poesía experimental, como se vio entre los artistas mexicanos, comprendiendo al performance y talleres, la polipoesía y la poesía sonora, la videopoesía, las acciones callejeras con el público, las exposiciones de poesía gráfica/visual y concreta, la instalación y el libro de artista, así como acciones de poesía electrónica, coloquios teóricos y documentales, y sesiones de danza y experimentación musical. Al llegar a la Décima Bienal con carácter de exposiciones globales y programación multivariada, los coordinadores de las bienales –Araceli Zúñiga y César Espinosa– decidieron dar por terminado el ciclo de las actividades con ese formato y proceder a establecer un organismo con capacidad para desarrollar labores de investigación, docencia, asesoría, promoción de exposiciones y presentación de realizadores, así como la conservación y cuidado del acervo en trabajos artísticos, registros sonoros y videograbados, artículos y materiales de orden teórico e histórigráfico, además de un amplio conjunto de volúmenes bibliográficos y hemerográficos.
Las Declaraciones de El Chopo Al respecto, es importante mencionar que en 1996, al celebrarse la Quinta Bienal, asistieron a México alrededor de veinte artistas internacionales, quienes acordaron emitir un pronunciamiento que se llamó Primera Declaración de El Chopo, donde se planteaba la necesidad de contar con un centro de información y recopilación de trabajos y estudios creativos y teóricos; y en 2012, una vez cerrado el ciclo de las bienales en su formato inicial, con motivo del viaje a México de Clemente Padín y de Jaap Blok se retomó la propuesta anterior mediante la emisión de la Segunda Declaración de El Chopo, a fin de darle continuidad y capacidad organizativa al proyecto de las bienales en calidad de Asociación Civil. Hasta este momento, los curadores de las bienales han abierto un weblog que presenta la historia de las diez bienales: http://profunbipoviex.blogspot.mx/, así como una página en la red social Facebook que mantiene contacto diario y recibe trabajos, informaciones y comentarios de alrededor de 700 artistas miembros: ¿Quiénes fueron los participantes mexicanos en estas Bienales? Recordamos la presentación de artistas reconocidos en el medio plástico como Felipe Ehrenberg, Maris Bustamante, Mónica Mayer, Víctor Lerma, Melquiades Herrera, Leticia Ocharán, Laura Elenes, Marcos Kurticz, Adolfo Patiño, Eloy Tarcisio, Zalathiel Vargas, Alberto Gironella, así como otros que consolidaban su carrera como César Martínez Silva, Mauricio Guerrero, Vicente Rojo Cama, Guillermo Gómez Peña, Juan José Díaz Infante, “El Reynito” Miguel Ángel Corona, Francisco Mata Rojas, Jorge Pérez Vega, Katnira Bello, Víctor Sulser, Pancho López y María Eugenia Chellet, entre otros más, así como estudiantes de arte y diseñadores visuales que encontraban un medio para mostrar sus propuestas e inquietudes. Por lo que toca al medio literario hubo una intervención más limitada, reveladora de un acentuado conservadurismo; se contó con trabajos de Roberto López Moreno, Carmen Boullosa, Perla Schwartz, Norma Wanless, Guadalupe Elizalde, Lourdes Sánchez, María Luisa Cabanillas, Jorge Ritter, Andrés González Pagés, Olivia de la Torre, Roberto Fernández Iglesias, Elizabeth Cazessus, Víctor Sosa, Alfredo Espinosa; así como la participación de críticos de arte y filósofos como Alberto Híjar, Graciela Kartofel, Felix Beltrán y Guillermo Rousset Banda.
Luego de más de dos décadas de estar presentes y alrededor de veintitantas exposiciones realizadas, con diez catálogos y una veintena de carteles publicados, así como de cuatro memorias documentales, las Bienales de Poesía Visual se tornaron en una realidad del campo artístico mexicano, aunque a contrapelo de los programas burocráticos de cultura y los circuitos de especulación artística. Los antecedentes: el arte-correo y el Poema Colectivo “Revolución” La realización de las primeras bienales estuvo antecedida, por una parte, por la presentación del “Poema Colectivo Revolución”, convocado en 1981 por el grupo de arte-correo Colectivo-3 y que se exhibió en la Pinacoteca de la Universidad Autónoma de Puebla (1982) y en el plantel Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana, en la Ciudad de México. Estuvo compuesto por alrededor de 400 trabajos provenientes de cuarenta países, que hicieron variaciones en torno al polémico tema dedicado en especial al triunfo de la Revolución Sandinista, y a la que estaba en curso en El Salvador, en esos primeros años de los 1980.
3ª Bienal: Performance de J.M. Calleja
La otra línea previa a la puesta en escena de las bienales fue la edición desde 1982, por el mismo grupo, de la carta antológica Poesía en Circulación y de la carta-revista de poesía alternativa Postextual (1986), que publicaron trabajos de poetas visuales de veintitantos países: Alemania del este, Checoslovaquia, Hungría, Polonia y Rumania, bajo la égida socialista, así como de Argentina, Uruguay, Brasil y Chile, bajo las respectivas dictaduras; además de textos historiográficos y teóricos.
Estos antecedentes, que procedían directamente del movimiento internacional del Arte-Correo, fueron una parte medular de las Bienales de Poesía Visual-Experimental porque a través de la red de comunicación postal fue como se trasladaron y llegaron a México los trabajos desde muy diversos puntos del planeta. De hecho, se trataba de una obra “ultraligera” en su parte física: fotocopias, una multitud de trabajos hechos en hojas de papel, tarjetas postales, impresiones con sellos de goma, fancines y libros-objeto, a veces una cartulina, una pieza de cartón, objetos diversos, pero todo debía ser transportado por la vía postal, con sus respectivas estampillas. Esto también superó las trabas y aranceles burocráticos por la “importación” de obras de arte, lo cual implica un pago de impuestos por la circulación de la producción artística. Lo mismo pasó con la censura de los regímenes dictatoriales, muy vigentes a principios y mediados de la década de 1980, cuando los censores no entendían las propuestas artísticas y las dejaban pasar. Ahora, una gran cantidad de materiales creativos son emitidos y captados por las redes de comunicación electrónica, a pesar de los intentos de controlarlas por los gobiernos y las empresas de la industria cultural.
En suma, la poesía visual-experimental sigue en marcha, en devenir ininterrumpido y renovándose de acuerdo a los cambios, mutaciones y avatares que tengan lugar en los campos del conocimiento, de la cultura y de las tecnociencias. ¿Qué es y a dónde va la poesía visual-experimental?
¿Cuál es el futuro de la poesía visual-experimental?
En la discusión participaba, entre otros, uno de los impulsores del movimiento internacional Fluxus, Dick Higgins, que también era un investigador profundo de la poesía visual casi desde la prehistoria, y quien sostenía de modo recalcitrante su vigencia, arguyendo que el hecho de su existencia milenaria provenía de su capacidad de ajustarse a los medios o creencias de cada época. Para un intento de respuesta a la pregunta sobre la finalidad de la poesía visual y experimental vendría al caso mencionar el dicho del teórico del arte conceptual Joseph Kossut, quien manifestó sobre el problema filosófico y lingüístico que "el arte es, de hecho, la definición del arte", a finales de los años 60, y cabría mencionar su defensa a ultranza del formalismo para declarar acabado al arte moderno, es decir, aquel que viene desde los impresionistas hasta los años 60-70 del siglo XX. Después de eso, el arte abandona todo resabio romántico-expresivo, al menos en el mainstream prevaleciente desde entonces.
Infografía de Araceli Zúñiga
¿Eso se puede llamar “experimental”? Bueno, mucho del arte de las actuales generaciones se nutre del minimalismo de corte publicitario, con un mínimo de ideas o de contenido. Estamos en la época del fashion envolvente y del “idioma chat” que promueven las compañías informáticas, en detrimento de las lenguas históricas como el español, si bien las redes de cuando en cuando empujan a la solución de problemas políticos y hasta éticos. Y en el youtube, aunque casi siempre de forma chabacana, algunas veces aparecen soluciones innovadoras. ¿Eso es experimental? Así parece ser el horizonte cercano. En fin, la poesía en todas sus vertientes siempre ha sido considerada experimental; es de creer que van a seguir cultivándose las formas verbales junto con las mixtas y multimedia y multimodales, estas últimas en crecimiento exponencial. La posibilidad de que continúen siendo experimentales estará fincada en nuestra capacidad de resistencia al pensamiento único y la prevalencia del pensamiento débil o nihilista. Valga decir: al influjo avasallante del Imperio y todas las formas del capitalismo en las artes. Esta resistencia no es nada fácil y en ello tendrá mucho quehacer la academia, si logra renovarse y situarse a la altura de las exigencias y retos del futuro que ya estamos viviendo.
Fuente original: SIGNOS CORROSIVOS |
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