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No. 67 / Marzo 2014 |
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Vos poética
Mística y Poesía Por María Auxiliadora Álvarez
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La desesperanza ha persistido en la poesía femenina latinoamericana como una tradición signada por el suicidio. En la lista de la desesperanza que encabezó Storni, se han inscrito paulatinamente otras poetas esenciales como Alejandra Pizarník (Argentina, 1936-1972); Miyó Vestrini (Venezuela, 1938-1991); Ana Cristina César (Brasil, 1952-1983); y Martha Kornblith (Perú/ Venezuela, 1959-1997); María Mercedes Carranza (Colombia, 1945-2003); Hanni Ossot (Venezuela, 1946-2002). Antes de ser “clausurado”en el año 2002 por voluntad propia, el “cuarto propio” de Hanni Ossot se erigió en una de las construcciones más sólidas y duraderas de la poesía venezolana del siglo XX. Algunos de sus hallazgos se tiñeron de genuina esperanza:
Pero “la escucha de esa fuerza” íntima no se pudo acoger del todo (o la nada) a la vos poética de la esperanza, sino que también (y sobre todo) se ocupó en elaborar un inventario inquisitivo y desgarrador:
Reclamos precedidos por una interioridad resignada a la desesperanza:
La obra poética de Hanni Ossot fue profunda y extensa. Entre sus títulos se cuentan: El circo roto (1993);Casa de agua y de sombras (1992); Cielo, tu arco grande (1989); El reino donde la noche se abre (1986); Plegarias y penumbras (1986);Hasta que llegue el día y huyan las sombras (1983). Fue ensayista y traductora de poesía, y ejerció la docencia literaria en la Universidad Central de Venezuela junto a Rafael Cadenas. |
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Debajo (o sobre) el sello de la tragedia, la poética del suicidio revela, en el caso de la mujer intelectual hispanoamericana, un nudo corredizo entre cultura y persona. Alimentada por la experiencia de los límites pero sustituyendo el “objeto de los límites” por el “sujeto de los límites”, la poética femenina latinoamericana del siglo XX ha venido desgajando inoperantes clichés: el contrato amoroso o conyugal convertido en “des-contrato”, la institución familiar en contra-tema, la poética maternal en intra-discurso y la espiritualidad en “cuarto propio” (Woolf).