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No. 61 / Agosto 2013 |
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Sobre la literatura lúdica y colaborativa
Poéticas visuales Por María Andrea Giovine
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El poema visual en papel, al incorporar la visualidad, invitó al lector a aproximarse a él a través de una interacción distinta a la que se tiene con un texto convencional. Los poemas semióticos invitaron al lector a emplear su capacidad de evocación para interpretar las imágenes y darles coherencia. Los poemas-objeto, con su tridimensionalidad, propusieron al lector aproximarse a ellos como si fueran obras plásticas, como si se tratara de esculturas. El lector-espectador de estas propuestas, de inmediato entendió que la tónica era diferente, que de él se esperaba un papel distinto. Mauricio Navia, en “El fin de la literatura y la escritura post-estética” plantea que:
El lector del poema visual da la pauta de la direccionalidad de la lectura y, por tanto, la pauta de la remodificación sintáctica y semántica. Al romper la linealidad habitual del discurso y al incorporar imagen, color, juegos de formas, muchos poemas visuales son distintos en cada lectura dependiendo de qué elementos privilegie la vista del lector y de qué combinaciones realice en su “lectura-decodificación” del iconotexto. Al aproximarse a las artes visuales, ante un poema visual uno es un espectador, a través de su vínculo con la literatura, uno es un lector. Pero en ambos casos la participación es alta en el proceso de re-significación. En esto podemos ver que el público de este tipo de obras ejerce un doble papel: el de lector y el de espectador. Por un lado lee y por el otro contempla. Algunos movimientos enfatizan más un papel que otro del público. Por ejemplo, el grafismo o los logogramas de Dotremont enfatizan el papel de “espectador” de su público, puesto que subrayan el valor visual de los elementos que los conforman, los cuales pueden ser percibidos en una sola mirada plenamente abarcadora. Modalidades como el caligrama, primero ponen de manifiesto el papel de “espectador” del público, al poder contemplar el caligrama exclusivamente como imagen, como dibujo, en una primera instancia, y después subrayan el papel de “lector” del público, cuando éste se dedica a la lectura de cada uno de los elementos que forman el caligrama. Las nuevas modalidades de poesía visual han enfatizado aún más el carácter interactivo y lúdico que ya era parte del poema visual en papel. “El hipertexto, el holograma y el mismo código digital son cargados con una intención artística y poética que confiere al poema dos cosas fundamentales: el movimiento y la interacción. El lector puede intervenir, haciendo clicks, en la organización del texto, en el ritmo de aparición de las imágenes y hasta en la creación del poema mismo.”2 Gracias a la incorporación de la tecnología, el lector-espectador deja de serlo y puede convertirse en autor. Es el grado más alto de participación que puede conferir la ciberpoesía. En http://www.motorhueso.net/pac/, un sitio de poesía asistida por computadora, creado en 2006 por Eugenio Tiselli, están las siguientes instrucciones: ¿Sin inspiración? Utilice el sistema PAC, siguiendo estos sencillos pasos, y verá cómo la musa cibernética se asoma a la ventana (de su navegador). 1. Escriba en este campo un "verso semilla", y haga click en el botón "Siguiente". Por favor utilice versos cortos, tales como "esta mierda no funciona", o "yo adoro a mi perro". 2. Ahora, haga click sobre alguna de las palabras de su verso. La computadora le devolverá otra palabra, que será una flor cortada del mismo jardín semántico que la palabra original. Este proceso funciona preferentemente con sustantivos o adjetivos. Para sacudir el verso, oprima el botón "Sacudir". Es posible que las nuevas palabras rompan con la coherencia gramatical de su verso; en ese caso, puede hacer los retoques manuales que crea convenientes en el campo de edición de texto, y oprimir el botón "Retocar". Cuando esté listo, haga click en el botón "Finalizar". Las alternativas que ofrece este programa, en donde el azar es un elemento importante, en ocasiones son agramaticales, pero, de alguna manera, las combinaciones aleatorias crean sentidos interesantes. Esto permite que el lector-autor perciba el ejercicio poético como un juego, sorprendiéndose de cómo los versos van cambiando de sentido a medida que él da clic en la palabra elegida. En muchos casos, la ciberpoesía permite la creación colectiva. Alguien ha escrito un texto que otro puede modificar, cambiar, hacer suyo. El resultado es un texto híbrido, nuevo, fruto de varias sensibilidades, de varias mentes. Los autores no se conocen entre sí, no saben nada unos de otros, viven en latitudes y contextos diferentes. Es el cadáver exquisito del siglo XXI, en una relación espacio-temporal diferente. En relación con la experimentación y la participación colectiva que permite la tecnología al servicio de la poesía, Angye Garona explica lo siguiente:
En relación con la literatura colaborativa en Internet, Mauricio Navia explica:
La poesía digital es incluyente y participativa. La música, los colores y las formas que se cristalizan y diluyen en la pantalla al ritmo que el lector imponga hacen de la experiencia un momento lúdico dotado de movimiento y velocidad. El lector-espectador puede elegir los caminos que toma su lectura gracias a la configuración hipertextual de la cual se ha hablado antes. Clemente Padín, en “Interacción y poesía virtual” afirma lo siguiente:
Los poemurales, al ubicarse en contextos públicos, también toman por sorpresa al espectador. Interactúan con los peatones, con los automovilistas, quienes no necesariamente esperaban encontrarse con una obra de arte y la encuentran de pronto inserta en su cotidianidad. Los rayos de luz de los holopoemas interactúan con el cuerpo del lector, con el espacio físico que lo rodea. Son juegos de luces que invitan al lector-espectador a participar siguiendo sus formas y sus cambios. Los holopoemas, inmateriales y cambiantes, se apoderan del entorno del espectador y le proporcionan una experiencia lúdica. En relación con este tema, Mauricio Navia señala:
Por otro lado, cabe señalar que dentro de las nuevas interacciones que hay en las propuestas recientes de poesía visual, está la relación interactiva y lúdica que se establece entre el arte y la ciencia o el arte y la tecnología. Al interactuar entre sí, estos elementos detonan múltiples reflexiones sobre lo que se entiende por obra de arte, sobre los límites entre el arte y estas áreas y sobre el papel del autor. Artistas y técnicos en programación interactúan para producir poemas digitales. Artistas y científicos interactúan para producir poemas espaciales y poemas transgénicos. Y los espectadores interactúan con las obras para que éstas puedan existir y ser configuradas. La relación que se establece entre todos estos actores genera una nueva noción de autoría y de estatus de la obra artística.
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1 Mauricio Navia, “El fin de la literatura y la escritura post-estética” en Revista de arte y estética contemporánea, Estética, en http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/20526/2/articulo18.pdf. 2 Angye Garona, “Galaxias: exploración de la poesía experimental. Aproximación a la ética de la acción poética”, en http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/es/Escuela/XIII/gaona.html. 5Clemente Padín, “Interacción y poesía virtual”, en Revista Virtual Escáner Cultural, en http://www.escaner.cl/escaner42/acorreo.html. |
Las nuevas modalidades literarias vinculadas con las poéticas visuales, herederas de otras propuestas de vanguardia y de otros tipos de poesía experimental, como el muy citado Cent mille millard de poèmes de Raymond Queneau, comparten la característica de ser interactivas y lúdicas en una nueva noción de estética posmoderna.
La videopoesía, por su parte, presenta un tipo de interacción más convencional. El espectador lo es realmente y su papel consiste en situarse frente al videopoema y observar. Sin embargo, puede modificar la experiencia de observación. El espectador puede detener el video, retrocederlo, adelantarlo, eliminar el audio y repetirlo cuantas veces quiera para centrarse en detalles específicos. En este sentido, la experiencia de percepción del videopoema se asemeja a la lectura convencional, en la cual el lector puede pausar la lectura, retroceder o adelantarse y volver al texto cuantas veces quiera. La percepción de este tipo de propuestas es una experiencia lúdica debido al juego que se establece entre las formas animadas, la música, los colores, los ritmos. Muchos espectadores de estas propuestas las ven para “entretenerse” o “se topan” con ellas cuando están viendo videos de música y el contenido poético del videopoema los sorprende desprevenidos.