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No. 53 / Octubre 2012 |
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Cartapacios Por Mariela Dreyfus
New York University |
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Borrando las fronteras literarias: dos casos1 |
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A la memoria de Antonio Cisneros, poeta y traductor
En enero de 1962, la poeta norteamericana Margaret Randall fundó, junto con su par literario mexicano Sergio Mondragón, la revista literaria El corno emplumado / The Plumed Horn. Publicada al otro lado de la frontera, en la Ciudad de México, la revista alcanzó en total 31 números hasta julio de 1969, cuando los editores se vieron obligados a cerrarla luego de publicar un artículo acerca de la revuelta estudiantil que tuvo lugar en octubre de 1968, cuyo resultado fue la masacre de aproximadamente 500 estudiantes a manos de la policía en la Plaza de las Tres Culturas. El espacio que esta revista le otorgó a la traducción de poesía del español al inglés es significativo. Esa sección incluye tanto traducciones de autores individuales como importantes selecciones de la joven poesía proveniente de diferentes países del orbe hispano. En algunos casos, ocurre que un poeta latinoamericano que es a la vez traductor, aparece traducido por un poeta norteamericano que es también, al mismo tiempo, traductor. Tal es el caso de Octavio Paz, traductor de poesía del inglés, francés, portugués y, con una ayudita de sus amigos, hasta del sueco, chino y japonés, que aparece traducido al inglés por el poeta-traductor Paul Blackburn. De ese modo, se crea una nueva dinámica en la cual la poesía puede pasar de una lengua a otra, de una tradición a otra, creando un circuito de influencias que a veces es claro y directo y otras veces opera elípticamente, pero que sin embargo les otorga a cada una de estas tradiciones nuevos modos de decir y escribir poesía que enriquecen su propio lenguaje y su propia visión. Cincuenta años más tarde este oficio bifronte, en el que un poeta traductor es traducido por otro poeta traductor, todavía genera un rico y cada vez más intenso intercambio en ambos lados del continente. Sospecho que la globalización, que facilita la comunicación virtual y permite la apertura de las fronteras literarias, junto al incremento de las oleadas migratorias de latinoamericanos a los Estados Unidos en las últimas décadas, ha contribuido a la expansión de esta práctica. Las traducciones literarias del inglés al español y viceversa, son una constante presencia en revistas y antologías. En los Estados Unidos, tanto las prensas universitarias como las llamadas editoriales independientes han asumido el riesgo de publicar libros bilingües de poetas latinoamericanos todavía en media carrera y dichos poetas, que en su mayoría residen en este país, han publicado a su vez en editoriales españolas y latinoamericanas sus propias traducciones de quienes consideran las voces más importantes de la tradición norteamericana actual. Incluso las voces de los más jóvenes han empezado a difundirse de un lado a otro, de un idioma a otro, borrando las fronteras tanto físicas como simbólicas en las dos orillas. Si tuviese que hacer una lista exhaustiva de las publicaciones de poesía bilingüe en ambos lados del continente, no me quedaría tiempo para continuar con la ponencia. Sin embargo quisiera citar al menos tres de las antologías dedicadas a la poesía latinoamericana publicadas en los Estados Unidos en la última década. La primera, Reversible Monuments. Contemporary Mexican Poetry (Washington: Canyon Press, 2002), fue editada por Mónica de la Torre y Richard Wieger, y además de ser verdaderamente monumental incluye traducciones de poetas mexicanos en lenguas aborígenes, tales como Natalia Toledo, que escribe en zapoteco, y Búffalo Conde, que escribe en tzeltal. En segundo lugar está el ambicioso volumen The Oxford Book of Latin American Poetry (New York: Oxford University Press, 2009) editado al alimón por Cecilia Vicuña y Ernesto Livon-Grossman, que cubre un marco temporal mucho más amplio e incluye 500 años de poesía latinoamericana, desde la época pre-colombina hasta la década del ’60. La más reciente es Hotel Lautréamont. Contemporary Poetry from Uruguay (Bristol: Shearsman Books Ltd., 2011), a cargo de Kent Johnson y Roberto Echavarren, que reúne a importantes autores pertenecientes a la sólida y continua tradición poética uruguaya. También quiero mencionar la existencia de dos magníficas revistas literarias: Review. Arts and Literatures of the Americas, publicada por Americas Society en la ciudad de Nueva York, y Mandorla. Nueva Escritura de las Américas / New Writing of the Americas, que apareció originalmente en la Ciudad de México y actualmente se publica en Illinois. Con una línea editorial diferenciada, por ser más institucional la primera, y más alternativa y arriesgada la segunda, estas dos revistas se dedican a difundir las voces literarias más destacadas del continente. En el texto de presentación de esta última, los co-editores Roberto Tejeda y Kristin Dykstra advierten: “El nombre de la revista –mandorla, que describe el espacio creado por dos círculos que se intersectan- alude a la noción de intercambio y diálogo imaginativo que es necesario ahora entre las Américas”. Entre los poetas latinoamericanos incluidos en Mandorla se encuentran: Marosa Di Giorgio, Roberto Echavarren y Silvia Guerra de Uruguay; Cecilia Vicuña, Raúl Zurita y Lionel Lienlaf de Chile; José Kozer, Omar Pérez y Achy Obejas de Cuba; David Huerta, María Baranda y Gabriela Jáuregui de Mexico; Róger Santiváñez, Domingo de Ramos y Renato Gómez del Perú, y Liliana Ponce, Lila Zemborain y María Negroni de Argentina. María Negroni es una de las escritoras vivas más importantes de Argentina. Cuenta con una amplia obra que incluye diez poemarios, dos novelas, cuatro libros ensayísticos y unos cuantos tomos de traducción, tanto del francés como del inglés al español. Del francés, Negroni ha traducido Lo arcangélico de Georges Bataille; Sonetos de Louise Labbé; Contramuerte y otros poemas de Bernard Nöel y Hierba a la luna y otros poemas de Valentine Penrose. Sus traducciones del inglés incluyen Poemas de Helena en Egipto de h.d.; Totemismo y otros poemas de Charles Simic y La pasión del exilio. Diez poetas norteamericanas del siglo XX, una antología que incluye, entre otras, versiones al español de h. d., Marianne Moore, Sylvia Plath, Anne Sexton y Rosemarie Waldrop. Negroni ha traducido a h. d. en dos ocasiones y no creo que se trate de una mera coincidencia; más bien resulta obvio que la poeta imaginista se ha vuelto una presencia clave en su obra. Existen dos elementos en la poética de h. d. que Negroni asimila para su propia poesía. En primer lugar y sobre todo, el uso del inglés demótico, ese “lenguaje de la tribu” al que se refiere T. S. Eliot citando a Mallarmé. Negroni toma prestados para sus impecables poemas una serie de expresiones idiomáticas que a veces provienen directamente del lunfardo, un dialecto que surgió entre finales del siglo XIX y comienzos del XX entre las clases bajas de la ciudad de Buenos Aires. En contraste con las alusiones cultistas y las citas tomadas del latín, italiano e inglés, el uso del lunfardo crea un novedoso efecto en el habla poética de Negroni. El viaje es otro tema crucial en la poesía de h. d., quien pasó la mayor parte de su vida adulta en el extranjero. Del mismo modo, Negroni vive en Nueva York desde 1985 –salvo por un interludio de cuatro años en Buenos Aires- y tres de sus poemarios- Islandia (1994), El viaje de la noche (1994) y Cantar la nada (2011)-, se construyen a partir de tópicos como el desplazamiento, el exilio y la desterritorialización. Lo mismo que h. d. en su obra, especialmente en su volumen final, Helen in Egypt (1961), Negroni crea en estos textos una voz femenina de resonancias épicas, a fin de volver a contarnos la saga de los hombres guerreros desde la perspectiva de una mujer. Veamos ahora cómo esta cadena de influencias viaja de una autora a otra en los siguientes versos. Se trata de un fragmento del extenso poema “The Islands” de h. d., que pertenece a su libro de juventud Hymen (1921):
En el libro Poemas de Helena en Egipto, una selección de h. d. traducida por Negroni (Caracas: Ediciones Angria, 1992), leemos lo siguiente:
Ahora permítanme leerles un pasaje del libro de la propia Negroni, Islandia (Caracas: Monte Avila, 1994), donde el tema del viaje se recrea en clave paródica, apelando al uso casi estricto de la norma coloquial:
La traducción al inglés de Anne Twitty, que ganó el Premio del PEN American Center al mejor libro de poesía en traducción en el año 2002, lee:
Veamos ahora cómo funciona ese circuito de influencias en el caso del poeta Daniel Bozutzky. Nacido en Chicago de padres chilenos, Borzutzky es el autor de tres poemarios: Arbitrary Tales (2003), Capitulation (2007) and The Book of Interfering Bodies (2011). También ha traducido al inglés la obra de dos importantes poetas chilenos: Puerto Trakl (Santiago de Chile: LOM ediciones, 2001), del joven poeta de ascendencia mapuche Jaime Huenún y Canto a su amor desaparecido (Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 1985), del consagrado poeta Raúl Zurita. Puedo referirme al menos a dos aspectos de la extraordinaria poesía de Zurita que tienen cierta resonancia en la obra de Borzutzky, especialmente en su tercer poemario, que por su complejidad constituye el punto más alto de su producción y revela una expresión madura y contundente. La poesía de Zurita surge en el contexto del golpe de estado liderado por el dictador fascista Augusto Pinochet en Chile en 1973. En este sentido, su discurso poético apunta a otorgarle una voz a toda una colectividad reprimida y expresar, en un estilo polifónico brillantemente labrado, la experiencia traumática del dolor, la pérdida, la desesperación. Del mismo modo, tal como señala el comentario de Robert Glück incluido en la contratapa, el último poemario de Borzutzky apunta a revelar “los poderes del horror” en la sociedad norteamericana del siglo XXI, que lo coloca en una catastrófica y en apariencia indetenible pendiente hacia su propia destrucción. Tanto Zurita como Borzutzky configuran formas propias y originales a fin de expresar poéticamente los efectos de la guerra. El canto, en el caso de Zurita, lo acerca a la tradición oral –y coral-, mientras que la noción del libro que maneja Borzutzky, lo emparenta más bien con la tradición de la palabra escrita, con la Ley. Pero en ambos casos, el cuerpo fragmentado –y desaparecido- se convierte en el centro de ese intenso alegato en torno a la condición humana en el marco de la crisis política y social. Al presentar su traducción del Canto a su amor desaparecido, Borzutzky se refiere así a la eficacia poética de los aviones, una imagen recurrente en el libro citado de Zurita:
En el poema en prosa “Poetry is Dangerous in America”, incluido en (su) The Book of Interfering Bodies, Borzutzky recupera esa potente imagen del avión para configurar un logrado pasaje de consistencia onírica o más bien pesadillesca, donde convergen a un tiempo la imagen de la abuela muerta, un personaje ficticio de Borges y los primeros versos de las excelsas Elegías del Duino de Rilke:
Este segundo circuito al que acabo de referirme se ha cerrado hace apenas unos días, con esta versión del poema de Borzutzky traducido al español por de Tania Reino, joven estudiante inscripta en mi Taller de Traducción Literaria en la Maestría de Escritura Creativa en Español de New York University (NYU). Nacida en Ecuador y criada en el barrio neoyorquino de Queens, Reino afirma haber encontrado en The Book of Interfering Bodies, “Una escritura que nos habla del presente, con un tono que es directo, personal y al mismo tiempo trascendente, que nos habla de las naciones, de una comunidad entera destruida por la falta de ética de las grandes corporaciones (…) Se trata de un texto conciente del fracaso politico y el desastre financiero. Sin embargo, todavía es capaz de conservar el sentido del humor”. Para Reino, “Borzutzky es un escritor altamente creativo, con una escritura precisa que subvierte”. He aquí el pasaje de “La poesía es peligrosa en los Estados Unidos” a cargo de Reino, como evidencia de los fructíferos resultados que el constante ejercicio de la traducción poética en ambos lados de la frontera aportan en la actualidad:
Muchas gracias. Mariela Dreyfus
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1 Esta ponencia fue presentada en inglés bajo el título de “Blurring the Literary Borders: Two Cases” en la sesión titulada “Translation as the actualization of poetry and the blurring of literary histories, nations, borders”, a cargo de Pedro Serrano, en el marco de la conferencia anual de la Association of Writers and Writers Programs (AWP), el 3 de marzo de 2012. La traducción y/o vuelta al original es toda mía. |
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