|
No. 47 / Marzo 2012 |
|
|
|
Pier Paolo Pasolini: |
|
|
|
Por John Meza Mendoza Las relaciones entre el arte y la ideología tienen un lugar importante en la obra de Pasolini, en la que se funden y se difuminan constantemente los aspectos autobiográficos con los asuntos del contexto de la Italia de entreguerras. En el complejo conjunto de la obra de Pasolini se alcanzan a apreciar ciertas tensiones entre un arte militante y una literatura confesional, personal, autobiográfica y apasionada. En cierto sentido, las reflexiones de Pasolini al respecto –y los cambios de su postura política a lo largo del tiempo– sirven para apreciar cómo las estéticas del siglo xx cambian en la medida en que cambia esta relación entre arte e ideología. |
|
|
En 1975, durante la filmación de la película Saló o los 120 días de Sodoma, Pier Paolo Pasolini declaraba: “ningún artista en ninguna sociedad es libre. Estando aplastado por la normalidad y por la mediocridad de cualquier sociedad donde viva, el artista es una contestación viviente” (Bachmann y Pasolini 1975). En este postulado, el artista parece estar esclavizado por los fenómenos de la realidad pero, además, tiene implícitamente el compromiso de “contestar” por medio de su arte.