Margaret Atwood

Robin Myers

 No. 103 / 2017


 

Robin Myers
(1987)

Traducciones de Lauri García Dueñas


What’s Yours Is Mine



Sábado 10 de agosto de agosto de 2013, aeropuerto de Nairobi, Kenya.

Está sujeto a su linaje:
no le es dado, como a personas sin valor,
darse gusto a sí mismo
Hamlet,
William Shakespeare


XI Linaje-Estirpe

Imágenes entrecortadas de diferente natura
largas horas de espera en la autopista del territorio que no cesa
trazos de un hombre
jirones en una habitación pequeña
más horas
cuántas horas son necesarias para decir
linaje
estirpe
y que el ideal de una belleza primitiva/repentina
se resquebraje hasta que un caballo negro muerda mi mano derecha
y me dibuje una herida con la forma de una mancha
que coincide
con las de las jirafas Masai
ayer.

Un charco de cosas cargándose sin conexión
sin relación
un atrincherarse a la Tierra porque era necesario
un temblor de aire
un temblor continuo
de esa sustancia blanda que algunos llaman alma
charco en el principio del esternón
enfermedades de otros                       no es mía la enfermedad
accidentes de otros                    no deseo mi propio accidente
los miles de kilómetros hicieron crecer el pozo
y provocaron el terror de que alguien remueva la prótesis del alfabeto
confirmo que la excesiva búsqueda de sentido ocasiona una irrupción insalvable en la traducción
no es mi enfermedad, repito
loading
lost in traslation
solo mi estirpe que se conectó telúricamente con
el canto el baile los siglos
el rechazo
el tiempo se distorsionó y las niñas que escucharon palabras en otra lengua confesaron -sin cabellos- el arrebato ante el código
olor a engrudo            siglos de no oler (eso)
que ya no nos pertenece
ese diferente sudor ácido lo invade todo alrededor
estirpe linaje
susurro quedamente
imposibilidad/ cierta tristeza por las fiestas de los familiares olvidados
el dorado de los pastizales
la sabana          la montaña        las piedras las moscas que taladraron la paciencia y las curvas
a la vista del felino arde el estómago de esos-siglos
todo desaparece
se desvía el lenguaje ante ese felino a secas en la hojarasca prodigando manchas (usted)
ver un animal salvaje es ahorcar la tuerca de un conocimiento a medias
conocimiento empapado en ese olor incomprensible
en ese tiempo y abandono al que fuimos sometidos
pero
los niños dijeron adiós con la mano a la orilla de las carreteras
las mujeres crecieron del asfalto en fotogramas de colores
las bicicletas pidieron perdón por la falta de agua
el pozo fue la alegría de los poblados rumbo a la ciudad
el cielo se desplomó en su tibieza deslucida
bailé con ese fuego antiguo que me devino rastrojo
(palmas que se zurcen)
¿el zurcido del sexo?
la oscuridad desde dentro con la distancia y el anonimato zumbando en el Dados Hotel subrayó la fortuna
y si alguien me dio la luz
y si no sé para qué
tal vez he de apretar mandíbulas
y sobre las cenizas de una terminal intercontinental
clavar a la tierra el flujo sanguíneo que palpita
aún frente al lago ennegrecido
aún a pesar de las maldiciones y peces muertos
porque la sangre del linaje y la estirpe
quedará intacta aun cuando termine
este doloroso desplazamiento
al que me entregué con la vehemencia que una se entrega a un desconocido.

 

 

Traducción de Robin Myers
(Nueva York, 1987)

I do not want to explain my poem. My experience in Kenya, Rwanda and Tanzania was so complex that it is untranslatable. I wrote my “African Notebook” and here I leave one of my texts.



Saturday, August 10, 2013, Nairobi Airport

For he himself is subject to his birth.

He may not, as unvalued persons do,
Carve for himself
Hamlet,
William Shakespeare

XI Birth/Lineage

Sporadic many-natured images
long hours waiting on the highway of a ceaseless land
outlines of a man
rips in a small room
more hours
how many hours do we need to say
birth
lineage
and that the idea of a primitive/sudden beauty
strains until a black horse bites my right hand
and sketches me a stain-shaped wound
that matches
those of the Maasai giraffes
I saw yesterday.

A puddle of things charging disconnectedly
unrelatedly
an entrenching of Earth because it was necessary
a tremor of air
a continuous quaking
of that soft substance some call soul
puddle at the start of the sternum
others’ illnesses         the illness isn’t mine
others’ accidents        I don’t long for my own accident
the thousands of kilometers expanded the well
and sparked the fear that someone would pull off the alphabet’s prosthesis
I confirm that the excessive search for meaning prompts an unassailable irruption in translation
it’s not my illness, I repeat
loading
lost in translation
just my lineage that linked terrestrially with
the song of the dancing centuries
the rejection
time distorted and the little girls who heard words in other languages confessed—hairless—the outburst
at the code
the scent of paste      centuries without smelling (that)
since it’s no longer ours
a different, acrid sweat suffuses everything
birth lineage
I whisper soundlessly
impossibility / a certain sorrow at the celebrations of forgotten relatives
the golden meadows
the savannah             the mountain        the stones      the flies piercing curves and patience
in the feline’s line of sight the burning belly of those centuries
everything vanishes
language strays in the presence of the cat full-stop in the dry leaves lavishing stains (you)
to see a wild animal is to hang the screw of something half-known
knowledge drenched in that incomprehensible scent
in that time and abandon we were subjected to
but
children waved goodbye at the edge of the highways
women grew from the asphalt in photograms of colors
bicycles asked forgiveness for the lack of water
the sky collapsed in its tarnished warmth
I danced with the ancient fire that turned me to stubble
(sewn palms)
sewn sex?
the inner dark with distance and anonymity buzzing in the Dados Hotel spotlit fortune
and if someone gave me light
and if I don’t know why
maybe I’d better press jaws
and over the ashes of an intercontinental terminal
drive the beating blood-flow into the earth
even facing the blackened lake
even despite the curses and dead fish
because the blood of birth and lineage
will endure intact even when
this painful journey is over
this passage I submit to with the vehemence of a woman opening herself to a stranger.


Francis Ponge

 No. 103 / Octubre 2017


Lauri García Dueñas
(San Salvador, 1980)


XI Linaje-Estirpe



Sábado 10 de agosto de agosto de 2013, aeropuerto de Nairobi, Kenya.

Está sujeto a su linaje:

no le es dado, como a personas sin valor,
darse gusto a sí mismo
Hamlet, William Shakespeare


Imágenes entrecortadas de diferente natura
largas horas de espera en la autopista del territorio que no cesa
trazos de un hombre
jirones en una habitación pequeña
más horas
cuántas horas son necesarias para decir
linaje
estirpe
y que el ideal de una belleza primitiva/repentina
se resquebraje hasta que un caballo negro muerda mi mano derecha
y me dibuje una herida con la forma de una mancha
que coincide
con las de las jirafas Masai
ayer.

Un charco de cosas cargándose sin conexión
sin relación
un atrincherarse a la Tierra porque era necesario
un temblor de aire
un temblor continuo
de esa sustancia blanda que algunos llaman alma
charco en el principio del esternón
enfermedades de otros                       no es mía la enfermedad
accidentes de otros                     no deseo mi propio accidente
los miles de kilómetros hicieron crecer el pozo
y provocaron el terror de que alguien remueva la prótesis del alfabeto
confirmo que la excesiva búsqueda de sentido ocasiona una irrupción insalvable en la traducción
no es mi enfermedad, repito
loading
lost in translation
solo mi estirpe que se conectó telúricamente con
el canto el baile los siglos
el rechazo
el tiempo se distorsionó y las niñas que escucharon palabras en otra lengua confesaron -sin cabellos- el arrebato ante el código
olor a engrudo           siglos de no oler (eso)
que ya no nos pertenece
ese diferente sudor ácido lo invade todo alrededor
estirpe linaje
susurro quedamente
imposibilidad/ cierta tristeza por las fiestas de los familiares olvidados
el dorado de los pastizales
la sabana           la montaña las piedras las moscas que taladraron la paciencia y las curvas
a la vista del felino arde el estómago de esos-siglos
todo desaparece
se desvía el lenguaje ante ese felino a secas en la hojarasca prodigando manchas (usted)
ver un animal salvaje es ahorcar la tuerca de un conocimiento a medias
conocimiento empapado en ese olor incomprensible
en ese tiempo y abandono al que fuimos sometidos
pero
los niños dijeron adiós con la mano a la orilla de las carreteras
las mujeres crecieron del asfalto en fotogramas de colores
las bicicletas pidieron perdón por la falta de agua
el pozo fue la alegría de los poblados rumbo a la ciudad
el cielo se desplomó en su tibieza deslucida
bailé con ese fuego antiguo que me devino rastrojo
(palmas que se zurcen)
¿el zurcido del sexo?
la oscuridad desde dentro con la distancia y el anonimato zumbando en el Dados Hotel subrayó la fortuna
y si alguien me dio la luz
y si no sé para qué
tal vez he de apretar mandíbulas
y sobre las cenizas de una terminal intercontinental
clavar a la tierra el flujo sanguíneo que palpita
aún frente al lago ennegrecido
aún a pesar de las maldiciones y peces muertos
porque la sangre del linaje y la estirpe
quedará intacta aun cuando termine
este doloroso desplazamiento
al que me entregué con la vehemencia que una se entrega a un desconocido.



Traducción de Robin Myers

(Nueva York, 1987)


XI Birth/Lineage



Saturday, August 10, 2013, Nairobi Airport

For he himself is subject to his birth.

He may not, as unvalued persons do,
Carve for himself
Hamlet, William Shakespeare

Sporadic many-natured images
long hours waiting on the highway of a ceaseless land
outlines of a man
rips in a small room
more hours
how many hours do we need to say
birth
lineage
and that the idea of a primitive/sudden beauty
strains until a black horse bites my right hand
and sketches me a stain-shaped wound
that matches
those of the Maasai giraffes
I saw yesterday.

A puddle of things charging disconnectedly
unrelatedly
an entrenching of Earth because it was necessary
a tremor of air
a continuous quaking
of that soft substance some call soul
puddle at the start of the sternum
others’ illnesses          the illness isn’t mine
others’ accidents         I don’t long for my own accident
the thousands of kilometers expanded the well
and sparked the fear that someone would pull off the alphabet’s prosthesis
I confirm that the excessive search for meaning prompts an unassailable irruption in translation
it’s not my illness, I repeat
loading
lost in translation
just my lineage that linked terrestrially with
the song of the dancing centuries
the rejection
time distorted and the little girls who heard words in other languages confessed—hairless—the outburst
at the code
the scent of paste       centuries without smelling (that)
since it’s no longer ours
a different, acrid sweat suffuses everything
birth lineage
I whisper soundlessly
impossibility / a certain sorrow at the celebrations of forgotten relatives
the golden meadows
the savannah             the mountain         the stones       the flies piercing curves and patience
in the feline’s line of sight the burning belly of those centuries
everything vanishes
language strays in the presence of the cat full-stop in the dry leaves lavishing stains (you)
to see a wild animal is to hang the screw of something half-known
knowledge drenched in that incomprehensible scent
in that time and abandon we were subjected to
but
children waved goodbye at the edge of the highways
women grew from the asphalt in photograms of colors
bicycles asked forgiveness for the lack of water
the sky collapsed in its tarnished warmth
I danced with the ancient fire that turned me to stubble
(sewn palms)
sewn sex?
the inner dark with distance and anonymity buzzing in the Dados Hotel spotlit fortune
and if someone gave me light
and if I don’t know why
maybe I’d better press jaws
and over the ashes of an intercontinental terminal
drive the beating blood-flow into the earth
even facing the blackened lake
even despite the curses and dead fish
because the blood of birth and lineage
will endure intact even when
this painful journey is over
this passage I submit to with the vehemence of a woman opening herself to a stranger.


Isobel Dixon

 

Forrest Gander

Pierre-Yves 

Soucy

                                                                                                                                                                                                                                 No. 100 / Junio 2017




 

Pierre-Yves Soucy
(1948)

 

Traducción de Ana Franco Ortuño

 

Veux-tu donc parler seul, et sans qu’on te réponde?

              Sophocle, Antigone

 

Il n’est pas d’existence humaine qui soit si stable que l’on puisse ou s’en satisfaire ou s’en plaindre.

              Sophocle, Antigone

 

1

            la voix s’avoue

se donne elle-même

de même qu’à tout venant

elle s’avoue à elle-même

elle tient le corps en laisse

sous les crocs de ses sources

elle se sépare elle se surveille

tout autant elle est surveillée

             par un pouvoir à la bouche pleine

             gouvernant et dictant les lois*

 

mais l’époque répète l’époque

qu’à toute époque son abîme

les brasiers de la surveillance

que depuis les maîtres des lieux

les bouches divisées les maîtres

les ronces multipliées par dix

de cent petites couronnes

l’ordre de capos de misère

leurs couronnes invisibles

au dessus en dessous

                 qui divise qui sépare

                                        à s’arracher l’ici

 

2

            bouche que troue le néant

troue la parole et rien ne tient

à la vue des meules de la cité

bouches leurs désirs agonisants     sous la

 

jactance qui jaillit

                                 d’insolentes bouches

 

d’une parole qui sèche dans la parole

dès que parle le commencement

ce côté du sang             son intervalle

sa solidaire solitude défait ses attaches

 

qu’aux replis des coups ils ont porté

le retour de la chair à la terre

 

impossible de fermer les yeux

sur cette poussière et ses mots

lorsque le corps se disloque

que l’existence ne s’écrit

que d’une main ouverte et désœuvrée

détruite que d’avoir détruit

la mort au son de l’anti-chambre

                d’où le silence s’estompe

            elle se perd dans la profondeur

                                                d’une lance

 

3

            et l’anti-voix rétablit la voix

les mots plongés dans le temps

      de la terre s’invitent au revers du sang

le corps mendiait sa solitude

celle qui avorte sur des chemins

                                               pris de court

 

une distance dans les plis de la langue

une langue hors du temps

l’anti-chancre des mots    des lois

que du délire tout lui échappe

du souffle extrait du corps

brûlant lentement sur sa langue

      ne retrouvant pas son commencement

 

mais tu vises à l’impossible

alors que la chair dehors perd sa peau

la pensée se défait de ses mots

                          motifs de rites et d’éclats

d’une parole répétée

elle fendait les gestes

                     persistait à demeurer muette

 

 

 

 

 

Archipiélago improbable de palabras*

 

 

¿Quieres, pues, hablar solo
y sin que te responda?

Sófocles, Antígona

No es de humanos que sea tan estable que pueda ello
o satisfacernos o hacernos padecer.
Sófocles, Antígona

 

1

La voz se confiesa

se da a sí misma

igual que viene a todos

ella se confiesa a sí misma

tiene el cuerpo atado

bajo los ganchos de su origen

ella se separa se supervisa

tanto ella se supervisa

por el poder de la boca llena

gobernando y dictando las leyes1

 

Pero la época repite la época

y en toda época su abismo

las hogueras de la vigilancia

desde los dueños del lugar

las bocas dividas de los dueños

espinas multiplicadas por diez

de cien coronas pequeñas

a la orden de los capos de la miseria

y sus coronas invisibles

por el arriba y el abajo

        que divide que separa

                a imponerse aquí

 

2

Boca que agujera la nada

que agujera la palabra y nada valora

a la vista de los afiladores de la ciudad

cubres su agónico deseo      bajo la

 

jactancia que brota

                        de bocas insolentes

 

de una palabra que seca en la palabra

tan pronto como habla el comienzo

del lado de la sangre           su intervalo

su solidaria soledad deshace sus amarras

 

que al repliegue de los golpes se dieron

el regreso de la carne a la tierra

 

imposible cerrar los ojos

sobre ese polvo y sus palabras

cuando el cuerpo se disloca

que la existencia no se escribe

que de una mano ociosa y abierta 

destruida que de haber destruido

la muerte al son de la antecámara

donde el silencio se apaga

ella se pierde en la profundidad

                de una lanza


 

3

                y la anti-voz restablece la voz

las palabras sumergidas en el tiempo

        de la tierra se invitan a través de la sangre

el cuerpo mendigaba su soledad

ese que aborta sobre los caminos

                                       de improviso

distancia en los pliegues de la lengua

una lengua fuera del tiempo

el anti-chancro de las palabras      de las leyes

que del delirio todo se le escapa

el soplo extraído del cuerpo

lentamente ardiendo sobre su lengua

sin encontrar su comienzo

pero hablas de lo imposible

mientras que el exterior de la carne pierde su piel

el pensamiento se libra de sus palabras

motivos de ritos y pedazos

de una palabra repetida

hendía los gestos

persistía en su mudez

 

 

*Estos poemas forman parte de la selección de Inestabilidad, Poesía contemporánea de Francia y México (Selección y prólogo de Ana Franco Ortuño), EBL. Intersticios-UV, Xalapa, Veracruz, 2016. 

 



1 Los versos en cursivas fueron tomados de la Antígona, de Sófocles

Archibald MacLeish