Entrevistas

La poesía como herramienta de lucha
Entrevista con Santiago Espel


Por Augusto Munaro

santiago-espel.jpgPocos poetas nacionales viven la poesía con la franqueza y dedicación con que Santiago Espel. Nacido en Capital Federal, Buenos Aires, en 1960, a los 28 publicó rapé, que le valió la Faja de Honor de la SADE. Dos años más tarde sacó Pavesas & Muelles, seguido en 1993 por Misas en Harlem (Primer Premio de Poesía Nacional Ramón Plaza). Los 90, fueron años de profusa labor; no sólo continuó publicando poesía Cantos bizarros (1998), sino que además incursionó en la novela con  La Santa Mugre o El País de Cucaña; y dirigió la revista bilingüe (castellano-inglés) de poesía La Carta de Oliver. Simultáneamente y desde entonces, dirige la colección de libros de poesía del mismo sello y cuenta en su catálogo entre otros, con Fernando Kofman, Andrea Gagliardi y Emiliano Bustos.

Francisco Urondo

 

francisco-urondo-00.jpgPresentamos dos entrevistas con Francisco Urondo realizadas por Marcelo Pichón Riviére en los años 1971 y 1973: "La poesía, una especie de fatalidad", publicada en Panorama, y "Un poeta en la trinchera", que apareció en Así.

Esa fiesta mortal del lenguaje:
Conversación con Óscar Hahn


Por Miguel Ángel Zapata

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Mayo de 2009

Voy a comenzar con la pregunta ritual. ¿Cómo y cuándo fue que empezaste a escribir poemas? ¿Recuerdas las circunstancias?
Las recuerdo bastante bien porque tuvieron que ver con un hecho puntual. Yo nací en Iquique, un puerto que está en el extremo norte de Chile. Después, mi familia se trasladó a Rancagua, cerca de Santiago. Tendría unos 16 años. Allí, a la salida del colegio, mi novia me exigió que le escribiera un acróstico. Yo ni siquiera sabía qué cosa era un acróstico y mi trato con la poesía era nulo. Entonces, como no quería quedar mal con ella, me fui donde un amigo que era poeta y le pedí que escribiera el acróstico para presentarlo como mío. Al día siguiente se lo mostré, pero ella no me creyó y me conminó a que le escribiera otro ahí mismo...

Graciela Salinas Esquivel en el Encuentro de Poetas del Mundo Latino

Los encuentros de poesía están llenos de sorpresas. Aunque muchas veces uno conoce a los escritores que van a presentar su trabajo, es verdad que siempre nos encontramos con autores regionales o extranjeros que no habíamos leído. Graciela Salinas Esquivel nació en Ario de Rosales, Michoacán, y radica en Morelia desde 1965.

En el centro de todo palpita el corazón de la poesía.
Entrevista con Víctor Cabrera.


Por Claudia Morales

entrevista-cabrera-01.jpg¿Cómo entraste a la literatura?

Como lector, que es como imagino que entra todo mundo antes de escribir una sola línea. En mi caso, proveniente de un hogar en el que había libros pero no se leía demasiado, la lectura era mi último recurso contra el tedio. En ese sentido, no podría afirmar que conocí a los clásicos desde muy joven —porque es no sólo posible, sino hasta probable que no los conozca ni ahora—, ni que mi padre o mi abuelo me leyeran a Píndaro, a Suetonio ni a Herodoto. Simplemente la lectura no era uno de mis principales pasatiempos. Leía, a mis ocho o diez años, para vencer el hastío de aquellas tardes de sábado en la Ciudad de México, cuando, en plena crisis lopezportillista, familias como la mía no tenían demasiadas opciones ya no de diversión, sino de entretenimiento llano. Llegaba a los libros cuando ya había recorrido toda la gama de actividades a las que un niño de clase media bastante amolada podía recurrir para tratar de no aburrirse. Leía historias infantiles publicadas por las editoriales Progreso, de Moscú o Everest, de Argentina o España, no me acuerdo; enciclopedias para niños; libros como El principito, los cuentos de Tolstoi o el Corazón de De Amicis, cosas por el estilo, volúmenes que mi papá iba comprando en abonos en la oficina pública en la que trabajaba. Lo hacía sin ninguna conciencia del acto de leer. Más bien para matar el tiempo en lo que encontraba algo mejor que hacer.