No. 97 / Marzo 2017
US Latino Poets



Jose B. Gonzalez


Por Xánath Caraza
Copatrocinado por el Smithsonian Latino Virtual Museum


Jose B. Gonzalez nació en San Salvador, El Salvador y emigró a New London, Connecticut a la edad de ocho años. No sabía una palabra en inglés y ahora tiene un doctorado en lengua inglesa. Gonzalez es un orador reconocido en EE. UU. y ha sido ponente plenario en varias universidades, incluyendo Harvard y Cornell University, y en instituciones y organizaciones como el Smithsonian Latino Center, el Smithsonian Museum of the American Indian y el Smithsonian Museum of African Art.

Fue becario de Fullbright en Barcelona, España y ha participado en programas de radio en National Public Radio. Algunas de sus publicaciones han aparecido en revistas literarias como Quercus Review, Callaloo y Palabra, entre otras. Su poesía es parte de las antologías Theatre Under My Skin: Contemporary Salvadoran Poetry, Coloring Book, Nantucket: A Collection y Latino Boom: An Anthology of U.S. Latino Literature, que también coeditó.

Ha recibido varios premios por sus esfuerzos para mejorar las condiciones de jóvenes latinos en EE. UU. que desean obtener una carrera universitaria. Es autor del poemario Toys Made of Rock y es fundador y coordinador de LatinoStories.com. Enseña literatura latina, creación literaria y composición, y oratoria en New London, CT.

Gonzalez es un poeta contemporáneo que se preocupa por el bienestar académico de las jóvenes generaciones de latinos en EE. UU. Comparte su propia historia, su llegada a la costa noreste, su proceso de adquisición de lenguaje y su manera de ver el mundo. Una visión que cambió radicalmente, primero, por la guerra en El Salvador, luego por su llegada a un mundo urbano donde la manera de hacer las cosas, los sonidos, los olores y los sabores eran otros.

Esos nuevos sonidos los hizo suyos con el pasar de los años. Las palabras en inglés se volvieron naturales, fluidas y las usa magistralmente hoy en día en su poesía. En sus poemas nos habla de una infancia precaria, una infancia donde la imaginación era necesaria para sobrevivir, tanto en El Salvador como en EE. UU., ese país desconocido con una sintaxis diferente, con ritmos lingüísticos distintos.

Leemos en inglés su impecable poesía y nos damos cuenta de un dolor adormecido que comparte con el lector para entender, quizá hasta él mismo, ese complejo proceso de adaptación que experimentó, a través de los ojos de un niño de ocho años. Gonzalez no olvida El Salvador, pero muchos de sus recuerdos son luces de una guerra en medio de la noche o la ansiedad causada por la espera de una madre que trabajaba doble turno para obtener el dinero necesario para salir de El Salvador y alcanzar al padre en EE. UU.

Lo motiva a ilusión de ser una familia otra vez, aunque, como he mencionado anteriormente, la adaptación a esa nueva realidad haya sido complicada y hasta dolorosa. La mayor parte de la poesía de Gonzalez está escrita en inglés. Usa, en múltiples ocasiones, poesía concreta, y cuando lo leemos sentimos que la voz lírica es la de un padre que quiere lo mejor para sus hijos, una voz con experiencia que plantea posibilidades sin ser paternalista.

Esa voz lírica guía, muestra el camino a otros jóvenes que han dejados sus países de origen o que son primeras generaciones en EE. UU., no es dictaminadora ni les dice qué hacer, pero comparte sus propias experiencias y crea un sentimiento de esperanza. Gonzalez mismo es un ejemplo exitoso en la sociedad estadounidense; he tenido la fortuna de convivir con su bella familia y de haber charlado con algunos de sus estudiantes; la atención esmerada que pone a cada uno de ellos es admirable y la respuesta de sus estudiantes para él es digna de reconocerse, no pudiera esperarse menos de Gonzalez.

Para hoy he seleccionado y traducido "juguetes hechos de roca", "los días de mami", "caída" y "Palabras en inglés".



juguetes hechos de roca


mucho antes de que me lastimara jugando con mis
primeras palabras en inglés, usaba rocas como juguetes
y hacía malabarismos, malabares de ida
y vuelta, hasta las dentadas piedras
que se enterraban en las palmas de mis manos
se sentían como algodón reconfortando mis
callosidades, y aun cuando se me escapaban
& se p-a-r-t-í-a-n en millones
de pedazos sentía que
me pertenecían, como
si fueran partes naturales
de in-que-bran-ta-ble vida en es-pa-ñol.



los días de mami


ella cose y cose mangas todo el día,
agrega extremidades a las camisas
& sale en la mañana
antes de que el primer chocolate se derrita, regresa
con brazos estirados que cuelgan
como si hubieran sido jalados de las articulaciones
& cuando parece que el resto
de su cuerpo no obedecerá su voluntad,
ella cose y cose para que
al final podamos reunirnos con papi en los USA
& estemos completos otra vez.



caída


las escuchamos
en medio de la noche.
El tío Toño nos dice que
        son estrellas fugaces.

y cuando Yani pregunta por qué tantas
suenan como disparos de arma,
el silencio entra & Yani sonríe
porque la última estrella que
        cayó
        en
        nuestra
        calle
hizo a los verdaderos hombres gritar
y mientras las estrellas
suenen así, dice,
es mejor que se queden
como estrellas titilantes
        prendiéndose
        y
        apagándose
        sin peligro
        en
        el
        cielo,
        donde
        no
        hay quien
        las
        pueda
        escuchar
        caer
        como
        un
        cuerpo
        que se estrella
        desde
        la noche
        en
        un
        cruel
        amanecer.



Palabras en inglés


mi boca entreabierta        por estas palabras en inglés       hechas de
piedra,
su filo                            puede dividir mi                       lengua, pero una a
una
las usaré                        para construir un muro,      una a una,
las apilaré                      una encima de la otra,        las alisaré
y les quitaré                   el sonido que                            me silencia.